Exploraciones

Fotos estúpidas

Puedo entender que el sitio del Banco Francés me reciba con esta foto estúpida. Después de todo, el banco se la pasa tratando de venderme algo.

fotos estúpidas - Banco Francés

Entiendo también, aunque un poco menos, que el sitio de Pago Mis Cuentas me reciba con otra foto estúpida de modelo estándar con barba. Si estoy ahí es que ya quiero dejarles mi plata, pero bueno, pasa. En todo caso, lo peor es que no se ve bien qué está haciendo el caballero con la mano.

fotos estúpidas - PagoMisCuentas

Ahora, que la AFIP, ¡la AFIP!, me someta a otra foto estúpida, calcada de todas las demás, cada vez que quiero poner mi clave para hacer un trámite, ¿no se pasa de rosca?

fotos estúpidas - AFIP

Como agua·Exploraciones

Playa Blanca

Una chica lee Como agua en la Biblioteca Popular de Playa Blanca, isla de Barú, Cartagena de Indias, Colombia. Gabriela Galíndez Vásquez, que participó en un taller que hice para la biblioteca Juanito Laguna y me mandó la foto, por la que estoy muy agradecido, es quien gestiona la biblioteca.

Esto es lo que tiene que decir Google Maps al respecto:

Y acá está Gabriela en YouTube, explicando de qué se trata:

De viaje·Exploraciones

Rada Tilly: Chicos de palabra

“Chicos de palabra” es una muestra interactiva y a la vez una campaña de promoción de la lectura que organiza cada año la Secretaría de Cultura de Rada Tilly. De manera original, imaginativa, se invita a los chicos de escuelas de la zona a leer y jugar en grupo. Y también a volver con sus familias.

La creatividad de María José Abeijón (secretaria de cultura), Adriana Vázquez (directora del Taller de Arte de Rada Tilly) y el equipo que trabaja con ellas es sorprendente. Ojalá el evento vaya teniendo cada vez más difusión, sobre todo fuera del área local, y eventualmente llegue a repetirse en otros lados. Acá en Buenos Aires, por ejemplo, le daríamos la bienvenida con entusiasmo.

El año pasado alcancé a curiosear la segunda edición. Este año me invitaron a participar en la tercera con actividades paralelas: talleres de lectura y escritura para adultos y para chicos de secundario. Fui, disfruté (incluso trabajando) y saqué fotos. El viaje y el disfrute no se pueden compartir; algunas de las fotos están acá abajo.

Para una de las actividades de “Chicos de palabra” usaron mi libro Justo cuando. Hicieron un jenga gigante. La consigna consiste en que cada jugador, a su turno, diga un “cuando” del libro (por ejemplo, “cuando estás por cruzar la calle y empieza el otoño”) antes de mover su pieza.

María José Abeijón describe el mecanismo, durante la inauguración.

Un grupo de chicos juega.

No falta mucho para que esto caiga. Por eso el casco.

Después del juego, el libro descansa en un bolsillo de la pared.

Otra actividad consiste en elegir una botella de un montón. Cada botella tiene un mensaje adentro. La idea es responder al mensaje en un papel (con forma de botella) y pegar la respuesta en la pared, que de a poco se llena de mensajes.

En relación con esa idea, María José creó esta “Biblioteca de Náufrago”:
Pantallas traslúcidas, linternas, siluetas recortadas forman un teatro de sombras. Un grupo de chicos armó esta representación, mientras uno de ellos los grababa con el celular.

Hay mucho más en la enorme sala de exposiciones del Centro Cultural Rada Tilly, donde se lleva a cabo “Chicos de palabra”. Las fotos siguientes, en desorden absoluto, muestran algunos rincones, algunos momentos.

Antes de todo esto, fui cuando todavía estaban armando todo. Pero fuera de hora, como para tener el lugar para mí solo. Sigue una variedad de fotos de ese momento: luces, sombras y colores son mérito de las diseñadoras.

Como frutilla del postre, coincidieron en el lugar Ruth Kaufman y Luciana Mellado. Acá, todos payaseamos entre los peces:

El sitio Rada Tilly Noticias tiene una buena descripción de “Chicos de palabra”:

“Chicos de Palabra” es una experiencia de los sentidos y de los sentires, una propuesta de descubrimiento estético, de incubación personal, de nutrición, expresión y escucha. Se trata de un espacio de narración y juego con la literatura que además suma en esta oportunidad un taller junto al escritor Eduardo Abel Giménez.
“Imaginamos y desarrollamos esta propuesta convencidos de que la lectura es contagiosa e imprevisible y que es la palabra la que nos constituye como seres sociales. Esta vez, el eje será la riqueza de las lenguas, el lenguaje en movimiento y el espacio estará atravesado por los mundos sutiles”, contó la Secretaria de Cultura, María José Abeijón. (…)
Cada año las ediciones proponen un eje diferente. En la primera, el ambiente invitaba a hacer una inmersión en los universos de diversos libros elegidos especialmente por abrir paso a la creatividad, la ciencia, los vínculos o la aventura, mientras que en la segunda edición el eje fueron las versiones de historias clásicas en un ambiente onírico de bosque monocromático.
Sobre esta tercera edición, la Secretaria de Cultura, Maria José Abeijón, anticipó que “este año tendremos una estética marina- submarina jugando también con la fusión cielo-mar. Nos centraremos en los mundos sutiles – lo ingrávido, lo que flota, las sombras- en un paralelismo con el lenguaje como coreografía, como el movimiento envolvente de la palabra, lo frágil, lo poético y lo preciso”.

Finalmente, alguien me sacó esta foto jugando al jenga. Con casco.

Exploraciones

Mini Crossword

El New York Times publica cada día un Mini Crossword, un crucigrama de 5×5. No hay que pagar para verlo y resolverlo. Sí para ver los anteriores: el archivo está tras la misma “pared de pago” de los crucigramas grandes y el resto del diario.

El autor de los Mini Crosswords es Joel Fagliano, genio del tema que anda por los veinticinco años. Joel publicó su primer crucigrama en el New York Times a los diecisiete: un logro, porque el crucigrama del NYT, en sus mejores momentos, es una forma de arte incomparable con lo que llamamos crucigrama por estos pagos. Después de eso, Joel fue asistente de Will Shortz (el editor de crucigramas del diario), y ahora es el “digital puzzles editor”.

No sé cuánto hace que salen los Mini Crosswords. ¿Tres años? Algo así. Los resuelvo siempre. Los disfruto la mayoría de las veces. Hay días en que se hacen cuesta arriba por la proliferación de referencias a la cultura popular (televisión, música, teatro, hasta marcas) o a lugares que uno no conoce a menos que viva allá. Otras veces salen de primera intención. La práctica ayuda, pero no porque uno vaya aprendiendo las definiciones: nunca se repiten. La mayor gracia de los crucigramas del NYT en general y de estos Minis en particular es la creatividad en las definiciones.

Arriba del esquema, un relojito va diciendo el tiempo que uno lleva resolviéndolo. Terminarlo en menos de un minuto, cuando me sale, es un orgullo para el resto del día. También, a veces, terminar uno de los más difíciles en no importa cuántos minutos; terminar a secas, digo, llegar a la última letra y ver aparecer la ventanita de felicitación (y el “suscríbase”, y la musiquita celebratoria).

Hice capturas de pantalla de tres Mini Crosswords recientes, luego de completarlos. Dos a fines de septiembre, cuando se me ocurrió este post pero no lo hice, y el de hoy. No están elegidos. La brillantez es constante día a día.

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Sesenta años del Sputnik

Hoy se cumplen sesenta años del lanzamiento del Sputnik, el primer satélite artificial. Yo tenía tres años y no me enteré, pero pronto le haría lugar en mi universo infantil, fascinado por la astronomía, la astronáutica y todo lo que empezara con “astro”.

Es una joya la tapa del New York Times del día siguiente al lanzamiento. Por el asombro que se le ve, pero también por el lenguaje: los soviéticos “disparan” (no “lanzan”) un “satélite terrestre”. ¡Circunda el globo a 18.000 millas por hora! Y rastrean la “esfera” en cuatro pasadas sobre los EE.UU. Todo eso en el título a ocho columnas.

(Armé una imagen de la tapa completa a partir de varias capturas de pantalla. Es lo bastante grande como para que se pueda leer todo: click para curiosear mejor. Gracias al N.Y.T. que hizo esto disponible para conmemorar el lanzamiento.)

Hay otras cosas que vale la pena mirar en esa página. Por ejemplo, que la Argentina encontró lugar gracias a las medidas de la así llamada Revolución Libertadora: estado de sitio en la ciudad de Buenos Aires y en la provincia, tras arrestrar entre 100 y 300 sindicalistas.

En tanto, el sindicato de camioneros de EE.UU. eligió a Jimmy Hoffa (“James R. Hoffa”) como presidente. Según Wikipedia, Hoffa estaba vinculado al “crimen organizado”. Años después fue preso, hasta que renunció al sindicato en un acuerdo con el gobierno de Nixon. Desapareció en 1975, y lo dieron por muerto en 1982.

En el sur de los EE.UU, el gobernador de Arkansas se mantenía firme en su postura a favor de la segregación racial. El señor Faubus murió de cáncer de próstata en 1994.

Guy Mollet fue designado primer ministro de Francia, más o menos en la época de la guerra de Argelia y la creación de la Comunidad Económica Europea (temas de los que ni siquiera sé lo que no sé).

Pero el Sputnik andaba por allá arriba, a “560 millas de altura”, una región donde las cosas se ven de otra manera.

Exploraciones

Número equivocado

Me pasa con el mail lo que hasta hace un tiempo era propio del teléfono: me llegan cosas que no están dirigidas a mí. Mucha gente (mucha) da mi vieja dirección egimenez@gmail.com por error, como si fuera propia. Supongo que es la combinación de un apellido común con una inicial también común, y para colmo con ese servicio que todo el mundo usa.

Guardo esos mensajes en una carpeta llamada “Número equivocado”. (Digo “carpeta” pero quiero decir “categoría”, “etiqueta”, lo que corresponda.) Al momento de escribir esto, la carpeta “Número equivocado” contiene 940 mails, el más reciente de hace tres horas, el más antiguo de octubre de 2013, cuando empecé a coleccionarlos.

(Tengo la dirección “egimenez” configurada para que redireccione a “eagimenez”, también en Gmail, que es la que uso desde hace unos cuantos años. En su momento dejé de usar “egimenez” porque se me acabó el espacio disponible. Poco después Google dio más lugar, pero para entonces la nueva dirección ya estaba diseminada por todas partes.)

“Número equivocado” es un bazar: hay propaganda, pero también mensajes personales, extractos bancarios, recordatorios de turnos en la peluquería. En casos extremos (de molestia, pero también de importancia para el remitente) me ocupo de avisar que no soy quien creen. Pero la mayoría de las veces dejo que las cosas sigan su curso. Cada día, como quien baja a la playa a ver qué abandonó el mar, abro mi mail sabiendo que encontraré cosas que no me estaban destinadas.

Acá van unas muestras recientes de lo que me viene deparando esta marea impensada (borro o tapo lo necesario para no identificar a personas específicas; agrego la fecha y algún comentario para completar el panorama).

(7/9/17) Millones de guaraníes para la empresa electrotécnica de Eduardo Gimenez. Que lamentablemente no soy yo.

 

(7/9/17) Hasta donde sé, como en el BBVA de Paraguay, tampoco tengo cuenta en el BBVA de Cataluña.

 

(25/8/17) Datos de terceros en PicPay. ¿Se referirán a mails de terceros?

 

(18/8/17) Debe ser hermoso que el dentista te salude para el cumpleaños.

 

(16/8/17) De empresa de electricidad francesa de la que no creo ser cliente. Además, la persona que dio mi mail ni siquiera tiene las mismas iniciales que yo.

 

(15/8/17) Al final, Enzo no puso el stand. Lo sé por otro mail, posterior a este.

 

(14/8/17) ¡También a Elsa la saluda el dentista para su cumple! Y encima le aprueba la torta que se va a comer. Otra vida es posible.

 

 

(7/8/17) Lo peor es que en ninguna parte dice qué era el “cuerpo extraño”.

 

(3/8/17) Transparentísimo. ¿Se habrá enterado Evangelina, que nunca recibió este mail?

 

(1/8/17) Inmuebles en Chile. No, tampoco tengo. Me estoy perdiendo demasiadas cosas, creo.

 

(1/8/17) Esto fue una serie de mails en rápida sucesión. Mareva me mandaba por error archivos con novelas pirateadas. Más allá del interés por leer, me preocupó no saber cuándo terminaría, así que en medio de la andanada le avisé del error.

 

(28/7/17) A ver, cuánto te puedo cobrar por dos grúas de 60 toneladas.

 

(27/7/17) Claro, Micaela, porque ahora sí que acertaste con el mail real.
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La reina Tamara de Georgia

Estatua ecuestre de la reina Tamara, en Mestia, Georgia (foto por Marina Berri)

Tamara (o Tamar, o Thamar, 1160-1213) reinó en Georgia entre 1184 y 1213. Se casó, expulsó a su marido del reino, volvió a casarse, tuvo dos hijos (Jorge y Rusudan), conquistó territorios, consolidó la “Edad de Oro de Georgia”. Legó el reino a su hijo (número IV de los Jorges reyes del país), y Jorge a Rusudan. Es una heroína popular, que los georgianos ven cotidianamente en los billetes de 50 lari:

Hay un buen relato (serio) de su vida en el sitio Ancient Origins. Y otro todavía mejor (menos serio en el lenguaje, pero bien documentado) en el sitio Badass of the Week. Los dos en inglés, como tiende a ocurrir en la web. Ejemplo de por qué el segundo es más necesario que el primero: “She also spent a lot of time praying in an awesome fucking cave fortress so insanely cool you’ll wonder why they didn’t make a goddamn Indy movie about it.”)

El aeropuerto de Mestia se llama Reina Tamara.

 El aeropuerto Reina Tamara tiene este precioso edificio-gusano que mira al visitante con curiosidad (fragmento de una foto de TheFlyingDutchman, licencia CC BY 3.0 unported)

Mientras tanto, en algún otro rincón de Georgia…

Ovejas georgianas (foto por Marina Berri)

(Esto es pasear a través de ojos ajenos. Marina mandó las fotos, y me puse a investigar.)