Un libro por día

Libro invitado: Diccionario de la rima (Juan Peñalver)

De la biblioteca de Hernán Terrizzano: Diccionario de la rima. Juan Peñalver. Casa Editorial Garnier Hermanos, París, 1920. (7 fotos tomadas por Hernán.)

Dice Hernán:
Este Diccionario de la rima perteneció a mi abuelo Humberto Terrizzano, un médico rural que vivió muchos años en Ernestina, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires en el recorrido del Ferrocarril Nacional Roca (como se puede observar en el sello de la portadilla). Mi abuelo escribía poesías. Algunas eran de amor, otras autobiográficas (hay una que se llama “Un médico rural” como el cuento de Kafka), otras políticas, y otras satíricas. Muchas de estas se publicaban, junto con algunos chistes y acertijos, en revistas de la comunidad médica. Cuando mi abuelo murió, en 1989, mi abuela me regaló este libro, sabiendo de mi afición por jugar con las palabras. En estos días lo descubrió mi hija de siete años y quedó fascinada cuando vio el año de publicación (1920) y cómo “algunas palabras siguen siendo las mismas”.

Un libro por día

Libro invitado: Historia de Pollo (Jorge Bellini)

De la casa de Nerina Canzi: Historia de Pollo. Para Sandra. Jorge Bellini (el Pollo). Inédito. (25 fotos tomadas por Nerina.)

Dice Nerina:”Algunas imágenes del libro que está escribiendo mi marido y compañero Jorge Bellini (El Pollo) para cuando nuestra hija Sandra sea grande, ahora tiene 8 años. En estos días está con los ’70.”

Un libro por día

Libro invitado: Anne la de Tejados Verdes (L. M. Montgomery)

De la biblioteca de Bárbara Couto: Anne la de Tejados Verdes (Anne of the Green Gables). L. M. Montgomery. Emecé, Buenos Aires, 1989. (10 fotos tomadas por Bárbara.)

“Cuando yo era chica, mi mamá no me dejaba ver televisión si no eran estrictamente programas para chicos. Y hace 25, 30 años atrás los programas para chicos los pasaban en los únicos 2 o 3 canales que existían, por la tarde, que era la hora para merendar viendo dibus. La noche no era un momento para ver televisión ni mucho menos y un ciclo en particular que se llamaba “El mundo del espectáculo” que transmitía películas después de las diez de la noche y hasta la medianoche, muchísimo menos.

“Un lunes a la noche, muy tarde, mi abuela se asomó a mi casa (éramos vecinos y el pasillo de entrada a su casa daba a un patiecito interno de la mía, donde había una pequeña abertura por la que a veces nos pasábamos cosas) y le dijo a mi mamá algo así: ‘Ya sé que El mundo del espectáculo lo dan muy tarde, pero hoy dieron una película hermosa de una pelirroja traviesa que a Bárbara le encantaría y continúa mañana, dejásela ver’.
“Al día siguiente conocí a Anne la de Tejados Verdes, aprendí lo que eran los sobres grandes color Manila, el polvo para hornear, quise una Reina de las nieves en mi patio, me enamoré de Gilbert Blythe y después de eso leí todos los libros de la saga.”