Mes: diciembre 2017

Mis vinilos de los 60: La máquina del tiempo (parte 2)

En los años setenta siguieron llegando por estos lados discos producidos en UK y USA (la música que yo escuchaba) durante los sesenta. Desde Let It Bleed, de los Rolling Stones, hasta Tommy, de los Who, eran esperables. Pero hubo una sucesión de grupos (como les decíamos antes de que se hablara de bandas) de los que no teníamos noticia, y que fueron apareciendo como si fueran novedades aunque sus primeros discos venían de antes: Pink Floyd, Led Zeppelin, King Crimson, nada menos. (Genesis también empezó en 1969 con From Genesis to Revelation, pero ese disco no está acá porque no lo tengo en vinilo.) Y un poco más tarde, gracias a Pipo Lernoud y a Alfredo Rosso, que empezaron a hablar de ellos en Expreso Imaginario, la Incredible String Band. En particular, la ISB resultó notable porque lo mejor de su obra, unos cuantos discos, venía de los 60.

 La versión original de Tommy. Luego apareció la banda de sonido de la película, que era diferente.

Let It Bleed, el último paso en la serie de respuestas de los Rolling Stones a discos de los Beatles, que empezó con la psicodelia de Their Satanic Majesties Request, la tapa blanca de Beggar’s Banquet (aunque la intención original no fuera esa), y terminó con esta deformación de Let It Be.

El segundo disco de Led Zeppelin, que salió como el primero en 1969. Tengo el primero, estoy seguro, pero no consigo encontrarlo. De todos modos, con el segundo fue que los conocí.

In the Court of the Crimson King, el primer disco de King Crimson. Tardé en tenerlo. Conocí a King Crimson por Islands, su cuarto disco, que fue lo primero que se editó acá.

Hablando de malas traducciones, como en tantos otros casos…

Pink Floyd había publicado cuatro discos en los sesenta (uno doble), y yo ni idea. Los conocí con Atom Heart Mother, de 1970. Un agradable par (A Nice Pair) es una unión de los dos primeros: The Piper at the Gates of Dawn (con Syd Barrett) y A Saucerful of Secrets. (No tengo el siguiente, More.)

 El doble Ummagumma es una rareza extrema, como mucho de lo que hizo Pink Floyd esos años. 1969. Una muestra es “Careful With That Axe, Eugene”:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=O8OE4gedQuc]

De los grandes discos de la Incredible String Band, el primero que escuché fue The Hangman’s Beautiful Daughter. Por eso arranco con él. Que yo sepa, es el único que se editó acá (gracias a Alfredo Rosso). Luego sumo los demás por orden de publicación. (Hago más comentarios sobre estos discos que sobre los anteriores porque supongo que mucha menos gente conoce a la Incredible String Band.)

Es difícil elegir una canción de este disco. También es difícil escucharlo entero. En todo caso, va un link al disco completo en YouTube:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=DgQuVeMOyAk]

La bendición final de “A Very Cellular Song”, de Mike Heron, que por aquella época me gustaba compartir con otros.

El primer disco de la ISB, más tradicionalmente folk. Clive Palmer era parte de la banda. Mike Heron y Robin Williamson  todavía no tenían la batería de recursos que iban a desplegar después.

5000 Spirits or The Layers of the Onion es el segundo disco de ISB. Nuevos instrumentos, nuevas temáticas. Todavía lejos de la experimentación que vendría luego, hoy resulta un disco especialmente escuchable.

“First Girl I Loved”, de Robin Williamson:
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=vdtnMzPWqIs]

Después de Hangman’s vino Wee Tam and the Big Huge, disco doble en UK que salió dividido en dos en USA. Son estos dos los que tengo.

“The Half-Remarkable Question” es una canción de Robin Williamson. Este video muestra una versión en vivo en la televisión, con Mike Heron en sitar.
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=O3vWQY7k3zs]

“Cousin Caterpillar” es una canción de Mike Heron:
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=nu0brlGGQ2Y]

Changing Horses fue el último disco de la ISB publicado en los 60.

 Lindos, los discos de vinilo. Me despido otra vez por un tiempo.

Mis vinilos de los 60: La máquina del tiempo (parte 1)

Llegué a unos cuantos de mis discos más queridos de los sesenta después de los sesenta. Las cosas tardaban, por aquella época. Veníamos atrasados con las novedades de afuera, de las que por otra parte sabíamos poco y nada.

Esta serie me quedaría incompleta sin algunos de los discos que compré en los setenta, pero que venían de antes. Así que las últimas dos entregas, hoy y mañana, se dedican a cubrir ese hueco.

El primer disco de Joni Mitchell, Song To a Seagull, salió en 1968. Lo conseguí varios años más tarde. Como todos por acá, la empecé a escuchar a partir de Blue (1971), y recién entonces me puse a buscar todo lo demás que había grabado.

“The Dawntreader”, una de las canciones de este disco:
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=9JQGkUPJIpg]

Clouds es de 1969. Acá esta su canción más conocida de la época, “Both Sides Now”.
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=Pbn6a0AFfnM]

El primer disco de Crosby, Stills & Nash, todavía sin Young, es de 1969. Lo compré en julio de 1971. Por alguna razón, en la edición local sustituyeron una canción de David Crosby, “Long Time Gone”, por una de Neil Young, “Helpless”, sacada del disco siguiente, Déjà vu, que grabaron los cuatro. Como muestra, “Helplessly Hoping”:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=hUSEb2xtuaI]

Terminé de conocer la obra de Simon & Garfunkel en la época en que empezaban los CDs. Pero este disco lo tuve bastante pronto (aunque después de la recopilación de “greatest hits” que todos conocimos hacia 1972). “America”, igual que otras varias canciones, vale el disco entero:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=W773ZPJhcVw]

No me acuerdo cuándo compré el disco de “grandes éxitos” de Donovan. No puse la fecha. Pero fue temprano, tal vez en 1970. Es una recopilación hecha en Estados Unidos en 1969, con un buen gusto inusual. Posiblemente siga siendo el mejor disco de él.

“The Season of the Witch” es una de las grandes canciones de Donovan, una de las que grabó con Jimmy Page en guitarra.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=JAzTnsSgs2s]

What’s Been Did and What’s Been Hid se llama este disco, nada parecido a ese Todo lo que hicimos y todo lo que haremos que le pusieron acá. Es el primer disco de Donovan, de 1965, cuando el pibe tenía 19 años. Es una cruza de Dylan y Arlo Guthrie.

Para 1966, el año de Sunshine Superman, y 1967, el de Mellow Yellow, Donovan ya estaba experimentando con la mezcla de géneros y la psicodelia de la época. Este disco, que acá llamaron Mellow Yellow, es en realidad una mezcla de los dos. (En el Reino Unido también publicaron una mezcla de los dos discos en vez de lanzarlos por separado, pero fue otra mezcla, distinta de esta. ¡Y la titularon Sunshine Superman! Quién los entiende.)
Va “Three King Fishers”:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=8ThKDqLwmeo]

Barabajagal es de 1969. “Atlantis” fue un gran éxito comercial, con lo rara que es. Va “Happiness Runs”, con la onda tierna, hippie y optimista por la que tanto lo criticaron (quien ande impaciente puede saltear la primera parte de la canción y arrancar en el momento 0:55):

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=-cGWTAe3M6U]

El maximalismo en la restricciones, siempre.

Mis vinilos de los 60: El camino entre A y B no siempre es una línea recta

¿Cómo pasamos de escuchar a Sylvie Vartan en 1965 a Jethro Tull en 1968 o 1969? En mi caso, fue por los Beatles, que cambiaron tanto año a año, mes a mes, y me llevaron con ellos. Más en general, la renovación de la música popular fue tremenda en ese tiempo, hasta el punto en que cosas muy raras se hicieron masivas. El camino no fue en línea recta, por supuesto, hubo curvas en todas las direcciones. La cuestión es que mi tránsito Sylvie Vartan – Caravelli – Bee Gees – Jethro Tull no fue solitario, ni un signo de demencia. Así funcionaban estas cosas a fines de los sesenta.

Este fue mi primer longplay, antes incluso de mi primer disco de los Beatles. El niño de diez años que fui vivía escuchando este disco. Para darse una idea, nada mejor que esta versión en la televisión de la época, con playback por supuesto. Tenía buena voz la adorable Sylvie.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=lqb0E_RRxII]

Qué manía de época escuchar versiones orquestales de poco vuelo de las canciones de moda. Por ejemplo, la versión de Guantanamera de este disco de Caravelli:
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=x-HiDAvMtLQ]

Los Bee Gees más conocidos, los de la música disco, no tienen nada que ver con los orígenes. Y confieso que nunca los aguanté: me pareció una traición ese viraje, más todavía que los discos edulcorados que sacaron en el medio. Este primer disco (el primero en el Reino Unido) lo muestra claramente, con unas cuantas canciones que todavía me tocan el corazoncito. Por ejemplo, “El desastre minero de New York de 1941”:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=ZQHuNHsce6E]

Para la época de Odessa (un par de años más tarde), los Bee Gees eran una monstruosidad masiva. Conservaban toques experimentales y los ponían al principio del disco, como para librarse del karma y poder seguir con las canciones convencionales que llenaban el resto. Odessa fue un longplay doble, por supuesto, pero acá salió separado en dos ediciones independientes: la de tapa negra era el primero de los dos, la de tapa roja (que nunca tuve) el segundo.
Podría poner el video de la canción “Odessa”, pero me parece más entretenida la segunda canción del disco, “Suddenly”:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=c4XwNxjxaI0]

Stand Up, el segundo disco de Jethro Tull, fue el primero que conocí. Una revelación. Había otro mundo. La tapa, con los grabados en madera de James Grashow, era una continuación digna de Revolver, digamos; al menos esa fue mi teoría. La música venía de otro planeta, o de otros varios planetas. Como muestra van los primeros tres “temas”, como habíamos aprendido a decir en lugar de “canciones”: “A New Day Yesterday”, por el lado blusero; “Jeffrey Goes to Leicester Square”, multiétnico y algo jazzero; y “Bourée”, lo más conocido del disco en esa época, instrumental jazzero basado en una pieza de Bach (no acreditado en el disco).

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=Kq5zTznlSJI]

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=0gyD_uQ9IXM]

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=N2RNe2jwHE0]

La tapa original inglesa era un pop-up: las figuras de los músicos se separaban del fondo y se levantaban.

Mis vinilos de los 60: Música argentina

Voy a hacer trampa, pero apenas. El primer disco de Almendra salió a principios de enero de 1970, y lo compré ahí nomás. El primero de Manal, poco después. ¿Cómo los voy a dejar afuera en mis vinilos de los 60, cuando encima los grabaron en 1969?

El título “Música argentina” (y no “Rock argentino”) viene porque agrego varios simples de música folklórica. Hay muchas cosas que no quise dejar afuera, se nota; y siete días para todo era poco si quería clasificar.

Tal vez todo esto sea para decir que no escuchaba rock nacional. Nunca escuché rock nacional, o casi. Por eso esta muestra tan pobre, en comparación con otras músicas.

 Una recopilación de Mandioca, con nombres asombrosos: Manal, Moris, Miguel Abuelo, Vox Dei, Los Abuelos de la Nada. Y también gente de la que no volví a oír, como Piel Tierna, Hielo, Xwaks y Samantha Summers.

Hasta acá, mi escasa colección de rock argentino de aquella época.

Ahora, los simples folklóricos. Varias de las fotos incluyen selfies (o semi-selfies) involuntarias.

Mis viejos me llevaron a una peña en la que cantaba Hernán Figueroa Reyes. Las empanadas estaban geniales, lo demás me aburría un poco. Mi viejo era fan de Figueroa Reyes, y se le acercó para decirle “Lo felicito por su zamba”. Se refería a esta, claro. Es pura arbitrariedad de la memoria lo que me hace conservar una foto interna de ese momento, pero ahí está, firme.

 ¿Vale decir “selfie de mano”?

 Surcos apretados. Queda mucho lugar para reflejar cosas.

Mis vinilos de los 60: Los Rolling Stones

Nunca tuve todos los discos de los Rolling Stones. Pero los que tuve, al menos, no los vendí para comprar ediciones peores como sí hice con los discos de los Beatles. Acá están, entonces.

 Podría ir en orden cronológico, pero me gusta más arrancar por Sus majestades satánicas (el título local de Their Satanic Majesties Request. La tapa no tenía nada que ver con la original. La música, nada que ver con los Rolling de siempre. Me encantó, al revés que a muchos. “She’s a Rainbow” fue canción favorita de mi madre durante añares.

 ¿Se puede ser más cool que en todas esas fotos?

El segundo disco de los Rolling Stones que se publicó en el Reino Unido (The Rolling Stones No. 2), con la foto de tapa cambiada.

El dorso traía un largo texto de Andrew Loog Oldham, rarísimo y por momentos difícil de descifrar en la traducción. Incluye la propuesta de pegarle a un ciego y robarle la billetera para conseguir plata; está al final de la primera columna, como se ve en la foto siguiente:

 La edición local de Aftermath.

Beggars Banquet en edición local. La tapa respeta la edición original. La otra tapa, la del baño, fue rechazada por la grabadora y solo apareció años más tarde. ¡Las veces que escuché este disco!

 A muchos discos les ponía mi nombre y la fecha en el borde del cartón, del lado de adentro.

Between the Buttons, con las canciones de la edición británica. La tapa quedó bastante destruida después de que les presté el disco a mis primos. De ahí viene el arreglo con cinta adhesiva.

 El aporte de mis primos al diseño de tapa. Cómo los odié en ese momento. Ahora me parece una ternura, algo que le da a este ejemplar del disco un toque especial.

 Acá venían publicando los discos como salían en el Reino Unido. Sin embargo, apareció esta recopilación hecha en los Estados Unidos, con canciones repetidas de otros lados. Fue una suerte, porque hay cosas que no aparecen en ninguna otra parte. Me encantaban sobre todo las canciones acústicas del lado 2.

 Por esa época la grabadora local tenía alguien que sabía traducir, a diferencia de lo que pasaba con los discos de los Beatles. “Indeciso” es una buena interpretación de “Sittin’ on the Fence”, que en un disco de los Beatles hubiera aparecido como “Sentado en la cerca”, “Sentándose en la cerca”, “Sentándose sobre la cerca”, o cualquier otra cosa peor.

 Y esto fue todo. Lo que sigue es un extra, ya no de los 60.

 Un par de décadas más tarde apareció en la Argentina esta edición de Their Satanic Majesties Request, con una tapa semejante a la original. Que faltara el efecto tridimensional no era raro: también en el Reino Unido salió así, cuando la tridimensionalidad se hacía demasiado cara. En toda la tapa los títulos estaban sin traducir. Pero en las etiquetas del disco… Ay, caramba. Ya verán.

 Títulos en inglés, al dorso.

Un problema, típico por estos lados, era la calidad de impresión (y del diseño agregado). Ver la diferencia entre el rectángulo blanco y lo que lo rodea.

 En las etiquetas, los títulos aparecieron traducidos. ¡Qué maravilla! “Sus majestades satánicos”. ¿Les habrá parecido que no correspondía poner “satánicas” porque eran hombres?

 No fue errata lo de “satánicos”, está igual en el lado 2.

Ah, los surcos. Los cambios de tonalidad. Los reflejos de la luz. Dame eso, Spotify.

Mis vinilos de los 60: Los Beatles

Si hay una prueba de que nunca entendí nada, es esta. En algún momento de los 70, molesto por lo viejos y ruidosos que estaban mis discos de los Beatles, mis queridos longplays de los Beatles, los vendí baratos en Parque Rivadavia para comprar ejemplares nuevos. Casi todos vendí baratos. Incluyendo la edición original de Sgt. Pepper, por ejemplo. Por suerte unos pocos quedaron, no sé cómo. Y por suerte no se me ocurrió extender la locura a otros discos.

Así que acá van fotos de los que todavía tengo. Y los simples, que conservé. Las ediciones que compré en los 70 no valen la pena. Y además los odio.

 La edición original de Magical Mystery Tour: los dos discos simples, con tres canciones cada uno, en un único paquete. Salió así en la Argentina.

 Lado 1 del primer disco. Empezamos con las traducciones curiosas, con “Tu madre sabría”.

 Una de las mejores (peores) traducciones de títulos de los Beatles que se vieron por acá: “Triste simple camino”. Con la sabiduría que dan casi medio siglo y Google, ahora sabemos que “blue jay” es un “arrendajo azul”, pero también que “Blue Jay Way” es una calle de Los Angeles (cosa que la letra de la canción hace bastante explícita).

El disco blanco es uno que se salvó, por suerte. Eso sí, me faltan los extras: las fotos en color, el afiche en blanco y negro.

 Cada ejemplar venía numerado.

Por ahí es mejor que la foto no haya salido bien. ¡La cantidad de errores que hay en esas pocas líneas! No solo las horribles traducciones, también de tipeo.

Los surcos del lado 4. La pista más larga es, por supuesto, “Revolution 9”.

 Submarino amarillo.

 La música de George Martin para la película.

También zafó el primer disco solista de George Harrison, la banda sonora de la película La pared maravillosa. Fui fan extremo de este disco, sin haber visto nunca la película. 

 Las traducciones de los títulos también tenían lo suyo en este disco.

Ahora, los simples. Van desordenados, empezando por los únicos dos de los que conservo el sobre (que en general no traían).

Siempre creí que “Lluvia” era el lado A, seguramente porque tenía la etiqueta de Frávega, pero no.

“Todo lo que necesitas es amor”, acá, salió como lado B.

Y el lado A, engalanado con la etiqueta de Frávega, fue “Nene, eres un hombre rico”.

Este fue el primer disco de los Beatles que tuve. Para pedirlo, como no sabía el título, se lo canté al vendedor de la disquería Discoban, frente a la estación de Ramos Mejía.

“Toma revancha”, otro de las traducciones delirantes de la época. Posiblemente superada por la del lado B de este mismo disco:

¡”No me dejes caer”!

Título abreviado, por algún motivo.

Y de yapa, el primer disco de la Plastic Ono Band.

Son tan lindos estos discos.

Mis vinilos de los 60: Los simples

Conservo los vinilos de cuando era chico. La década del 60 cubrió buena parte de mi infancia y adolescencia. Tuve mi primer tocadiscos, un Wincofón, a los 10 años. Era 1964. Antes no había tocadiscos en casa, solo radio. Durante esta semana voy a subir fotos unos cuantos discos de esa época, los mismos ejemplares que compramos medio siglo atrás.

Hoy arranco con algunos simples de “música moderna”, que hoy llamaríamos pop.

 Los Shakers (la banda de Hugo y Osvaldo Fattoruso): “Rompan todo”. Curiosamente, porque era la canción más conocida, apareció como lado B del simple.

Los Shakers: “Más” (lado A de “Rompan todo”).

Para escuchar: “Rompan todo” remasterizado, en YouTube.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=06XLfGW3E6Q]

Barbara y Dick: “El funeral del labrador”. No decía si lado A o lado B.

Barbara y Dick: “Ámame por favor ámame”. El otro lado de “Funeral…”.

Para escuchar: “El funeral del labrador”. La canción es de Chico Buarque (acreditado como “Chico de Holanda”). La letra original no tiene nada, pero nada que ver con la que cantan los buenos de Bárbara y Fernando.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=FN-s619-8zg] 

 Esto tenía para decir Chico Buarque, latifundios incluidos:
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=jF_YGEAeQgw]

Barbara y Dick: EP (se llamaban “dobles”) con “Facundo” y “Sunny”. Acá sí, lado 1.

Barbara y Dick: lado dos del doble, con “Hombrecito” y “Soplando en el viento”.

Hermanos Carrión: “Las cerezas”.

Hermanos Carrión del otro lado: “Ya llego”.

Para escuchar: “Las cerezas”.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=Cclq-yEOr0k]

Palito Ortega: “El changuito cañero”.

Palito Ortega: “Mi tierra”.
Para escuchar: “El changuito cañero”.
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=Foctj2Up6iM]

 Las Ardillas: “Muñeca de cera”.

 Las Ardillas: “Dame, dame, dame”.

 El borde antideslizante que caracterizaba los discos de Odeón “Pops”.

Para escuchar (con la cara seria, por favor): “Muñeca de cera”.
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=PzpjzmCryAc] De yapa y fuera de lugar, porque no es vinilo, esta rara postal-disco que llegó de Praga. Es perfectamente reproducible.

De la cabeza: Atención

Somos tan fáciles de engañar. Se nos escapan tantas cosas. Por suerte, no siempre importa, y no siempre nos damos cuenta. Por algo somos así; la evolución nos trajo a este punto, de manera que nuestros problemas de atención no deben ser tan mortales. ¿O me olvido de algo?

En esta serie de videos se ve la pobreza de nuestras capacidades, con una claridad mayor que la de una larga explicación por escrito. La idea es ver cada uno antes de seguir leyendo.

El primer video circuló bastante hace unos años. A quien ya lo conoce le pido que lo mire de nuevo para entrar en tema. (Tiene subtítulos en castellano: click en configuración (el engranaje de abajo a la derecha), subtítulos, español.)

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=vJG698U2Mvo?rel=0]

Tras verlo por primera vez, hace unos años, no podía creer lo del gorila. Ahora que recordaba el efecto, no pude dejar de verlo. Eso sí: fui incapaz de contar los pases de la pelota, porque estaba pendiente de la entrada del gorila.

El segundo video es una nueva versión de lo mismo, aunque no exactamente. Créanme: vale la pena verlo después del anterior. (Este no tiene subtítulos, salvo los generados automáticamente; se entienden, a pesar de los errores.)

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=IGQmdoK_ZfY?rel=0]

Por supuesto, los autores de estos videos consiguieron agarrarme otra vez. Vi el gorila, ¡cómo no verlo! Pero me perdí lo de la cortina y la salida de una jugadora de negro.

Los trucos de magia se basan en esto mismo. Podemos fijarnos en una mano del mago, pero ignoramos lo que hace la otra. Hasta nos dejamos engañar por una mano sola, como nos mostró el asombroso René Lavand con el clásico “No se puede hacer más lento”:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=728q0SZ_aaQ?rel=0]

Por último, esta charla Ted de ocho minutos y pico es un compendio de las limitaciones de nuestra atención, momentos incómodos incluidos. Ocho minutos y pico es un montón de tiempo, pero los vale. (Tiene buenos subtítulos en castellano.)

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=GZGY0wPAnus?rel=0]

La actuación de Apollo Robbins es abrumadora (por lo buena). Pero tal vez lo más abrumador, en estos tiempos, sea esa pregunta del final: “Si pudieran controlar la atención de alguien, ¿qué harían con ella?”.

De la cabeza: Mirar caras

Mirar una cara al revés no es igual que mirarla al derecho. La enorme capacidad que tenemos para reconocer caras, incluso donde no las hay, se especializa en caras con los ojos arriba y la boca abajo.

Igual, se puede creer que este soy yo dado vuelta, ¿no?

La foto que me tomé a mí mismo hace un año, al derecho, se ve así:

Quienes me conocen bien podrán descubrir cosas tal vez no tan evidentes en la versión dada vuelta. Todavía no me había cortado el pelo. La papada se destaca especialmente. No pude evitar la mirada vacía, de pensar en otra cosa, propia de las selfies.
 
Lo que no todos sospechan es que somos tan pero tan malos mirando caras al revés que no nos damos cuenta de alteraciones tremendas que le hice a la foto de arriba. Si la mirás de nuevo, ¿te das cuenta de qué está mal?
 
Para esconder un poco más la respuesta, va esta obra del mexicano Octavio Ocampo, pintor que nos hizo ver caras de mil maneras donde no había ninguna. Se llama “Familia de aves”. Aunque no sean las aves lo primero que nos salta a la vista.

Por fin, esta es la foto de arriba de todo, girada ciento ochenta grados. ¿Ahora sí notás algo raro?

De la cabeza: El idioma y el pensamiento

De vez en cuando vuelve a aflorar una hipótesis: que el idioma que usamos determina la forma en que pensamos. Por ejemplo, un artículo de Ideas Ted se entusiasma con varios ejemplos divertidos:

  • Ciertos aborígenes australianos no hablan de derecha, izquierda, adelante o atrás sino de norte, sur, este y oeste. No estás a mi derecha, sino al oeste de mí. Esa gente está habitualmente mejor orientada que nosotros.
  • El castellano duda más en atribuir culpas que el inglés. Si para nosotros el florero “se rompió”, para un angloparlante alguien tuvo que romperlo; jamás un florero se puede romper a sí mismo. Por lo tanto, se supone que somos menos proclives a asignar culpas que ellos.
  • En hebreo todo tiene género lingüístico, mientras que en finlandés nada lo tiene. Parece que los chicos que hablan hebreo conocen su propio género un año antes que los que hablan finlandés.

También se discute la percepción del color en relación con las palabras de un idioma: quienes no diferencian el azul claro del azul oscuro, quienes no tienen una palabra para designar el verde, etc., y la relación de eso con el pensamiento. (En Wikipedia hay un gran artículo al respecto, con los distintos puntos de vista.)

Pero la hipótesis de que el lenguaje determina el pensamiento (conocida como hipótesis de Sapir-Whorf) está bastante desacreditada, al menos en cualquier versión significativa. Por una parte, la experiencia, la cultura, el ambiente, son las cosas que determinan el lenguaje. Que el lenguaje luego refuerce pensamientos es otra cosa: todos lo vivimos día a día.

Por otra parte, hay que ver por qué pensamos más o menos igual en cosas centrales aunque los idiomas las traten de otro modo. No vi artículos que digan que nuestra distinción entre “ser” y “estar” nos convierta en bichos raros para quienes hablan idiomas (todos o casi todos) donde esa distinción no existe. (Hay un lindo artículo sobre esto del ser y el estar, en castellano, en Untrans.eu. Trata bien la cuestión aunque no se expide. A mí me cuesta menos tomar partido porque soy mucho más ignorante.)

En el sitio de la Linguistic Society of America hay un artículo clarísimo sobre la materia (clarísimo, quiero decir, para quienes leen inglés): “¿Influye el idioma que hablo en mi forma de pensar?”.  Termina así: “¿Entonces, aprender otro idioma no va a cambiar cómo pienso? No mucho, pero si el nuevo idioma es muy diferente del tuyo puede hacerte descubrir cosas sobre otra cultura y otra forma de vivir”.

Diagrama del cerebro, obra de un miniaturista anónimo, hacia el año 1300.
(Primero pensé en otra ilustración, pero tardó en llegar. Acá está el relato.)