Mes: noviembre 2009

“Your skin is something that I stir into my tea”

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=hVx_kVtFI9E&hl=es_ES&fs=1&]

Esa es la primera parte (la canción dura unos doce minutos). La segunda parte en el mismo show: youtube.com/watch?v=eTsqf24XcDw

A los 3.10 empieza a cantar esto (con esa voz):

“Anyhow – I sat by your side, by the water
You taught me the names of the stars overhead that I wrote down in my ledger
Though all I knew of the rote universe were those Pleiades loosed in December
I promised you I‘d set them to verse so I’d always remember
That the meteorite is a source of the light
And the meteor’s just what we see
And the meteoroid is a stone that’s devoid of the fire that propelled it to thee
And the meteorite’s just what causes the light
And the meteor’s how it’s perceived
And the meteoroid’s a bone thrown from the void that lies quiet in offering to thee.”

Se acaba noviembre

Y se acaban las flores de jacarandá.

Plaza Noruega, antes de la lluvia, hace un rato. (Click en cada foto para verla mucho más grande.)

El lobo, el conejo y la serpiente

Había una vez un lobo que andaba por los bosques, se rascaba atrás de las orejas con las patas traseras y, por ser respetuoso de las tradiciones, le aullaba a la luna.

Lejos estaba de sospechar, este lobo, que al mismo tiempo (la misma vez) había un conejo blanco que vivía dentro de una jaula en el lavadero de cierto departamento de un tercer piso. El conejo no se rascaba atrás de las orejas, ni en ninguna otra parte. Es dudoso que tuviera noción de lo que es rascarse.

En tanto, ni lobo ni conejo tenían idea de la existencia de una serpiente (la misma vez, al mismo tiempo) que asombraba a los visitantes del zoológico cuando decidía desenrollarse, siempre tan lentamente, del tronco de árbol seco que le habían puesto para que se sintiera como en casa.

Esto podría seguir así indefinidamente, si no fuera que la vez (el tiempo) se nos va volando, y nos vemos obligados a terminar aquí. Por otra parte, no es común que los relatos con animales contengan más de tres especies diferentes.

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Es un laberinto tan pero tan fácil que sólo tiene salidas.

Al despertarme

El ojo izquierdo contra la almohada. El brazo izquierdo extendido por la otra mitad de la cama. Arriba, rítmico chirriar de pajarraco del ventilador de techo, ruido de erres. Allá lejos los pies, olvidados uno sobre otro. Antes, las rodillas acumulando el crujido que harán al levantarme. La respiración lenta y a la vez superficial, para generar cada tanto un suspiro o un bostezo. El sueño, agotado. El día, todavía sin empezar.

Ya que estamos

El post anterior (Rebusque) tiene un cierto aire conformista, ¿no es cierto? ¿Por qué limitarse a buscar imposibles dentro de la regularidad de las cosas? Mirando la lista, dan ganas de hacer unos pases de manos. Así, por ejemplo:

Buscarle la quinta arista a Confucio.
Buscarle el quinto jinete al chancho.
Buscarle la quinta estación al cuadrado.
Buscarle la quinta flecha al año.
Buscarle la quinta cuerda a una partida de truco.
Buscarle la quinta cavidad al cuadrado.
Buscarle el quinto jugador al teclado.
Buscarle el quinto dedo a Kafka.
Buscarle el quinto punto cardinal al cuatro.
Buscarle la quinta estrella a España.
Buscarle el quinto viaje a la baraja.
Buscarle el quinto elemento a la rosa de los vientos.
Buscarle el quinto as al corazón.
Buscarle el quinto brazo a Colón.
Buscarle el quinto evangelio a un torneo de tenis.
Buscarle la quinta operación fundamental a la Cruz del Sur.
Buscarle la quinta fuerza fundamental a la Novena de Beethoven.
Buscarle el quinto semifinalista a la Vía Láctea.
Buscarle el quinto idioma a La Biblia.
Buscarle el quinto libro al apocalipsis.
Buscarle el quinto movimiento a la Aritmética.
Buscarle la quinta novela a la antigüedad.

Rebusque

Cansado de buscarle la quinta pata al gato, propongo:

Buscarle la quinta arista al cuadrado.
Buscarle el quinto jinete al apocalipsis.
Buscarle la quinta estación al año.
Buscarle la quinta flecha al teclado.
Buscarle la quinta cuerda al cuatro.
Buscarle la quinta cavidad al corazón.
Buscarle el quinto jugador a una partida de truco.*
Buscarle el quinto dedo al chancho.
Buscarle el quinto punto cardinal a la rosa de los vientos.
Buscarle la quinta estrella a la Cruz del Sur.
Buscarle el quinto viaje a Colón.
Buscarle el quinto elemento a la antigüedad.
Buscarle el quinto as a la baraja.
Buscarle el quinto brazo a la Vía Láctea.
Buscarle el quinto evangelio a la Biblia.
Buscarle la quinta operación fundamental a la aritmética.
Buscarle la quinta fuerza fundamental a la física.
Buscarle el quinto semifinalista a un torneo de tenis.
Buscarle el quinto idioma a España.
Buscarle el quinto libro a Confucio.
Buscarle el quinto movimiento a la Novena de Beethoven.
Buscarle la quinta novela a Kafka.

Presto atención a otras búsquedas en los comentarios.


* Sé que hay partidas de seis. Las jugué. Pero el truco canónico se juega de a cuatro.

Como agua


“Las formas del agua, las formas de la vida.
La memoria, la marea, los vidrios empañados.
Páginas húmedas, páginas con sed.

Como agua es un libro de metáforas, idea de Cecilia Afonso Esteves y Eduardo Abel Gimenez, con collages de ella y poesías de él.”

Ese es el texto de la contratapa de este librito para acunar y mirar muchas veces, que acaba de editar Del Eclipse. Hacerlo fue pura alegría, y verlo impreso expande la felicidad. (Foto por Cecilia A. E.)