Mes: marzo 2004

Refrases

Nuevas refrases en Korochi. (Las primeras están acá.)

Teatro Santamaría, 14 de octubre de 1983

Entre 1977 y 1984 tuve un dúo musical con Cecilia Gauna, llamado El Perof. Ensayamos mucho. Preparamos decenas y decenas de canciones. Y actuamos en vivo exactamente cinco veces: en el Teatro del Instituto (1977), en una asociación cultural de Martín Coronado (1978), en la Universidad de Belgrano (1980), el café Tortoni (creo que 1981) y el Teatro Santamaría (1983). Todo en Buenos Aires y sus proximidades.

Del Teatro Santamaría tengo una grabación digna (ya que lejos de perfecta), la única todavía audible del dúo, que paso a compartir con todos.

En esos tiempos, el Teatro estaba en manos de los Vitale: Donvi y Esther, padres de Lito. Cuando había recitales, el técnico de sonido era el propio Lito Vitale. De manera que cuando nos invitaron a actuar, agarramos viaje con entusiasmo.

En tres de las canciones nos acompañó el guitarrista Sergio Moldavsky, un amigo muy divertido que durante ese período tuvo ganas de salirse del carril de concierto y experimentar un poco con la música popular.

La noche fue compartida con Alicia Aguirre, una cantante de la que no supe nada más. Ella actuó primero. Cuando nos llegó el turno le di a Lito un cassette TDK, donde grabó nuestra actuación.

Más de veinte años después, el cassette sigue funcionando bien (me pregunto si tendremos la misma suerte con los CDs). Aquí está el papel correspondiente:

Papel del cassette

En total son 32 minutos de música, en unos 30 MB de archivos. Eliminé silencios entre temas, la poca charla que dimos, y recorté en parte los aplausos. Cada link va directamente a la grabación. Cada “player” empieza a reproducir el mp3 correspondiente en el acto.

  1. La calle vacía

    Cecilia: voz. Eduardo: guitarra.

    Escribí esta canción en las épocas finales de la dictadura, cuando todavía las calles andaban vacías porque la gente estaba asustada, y con motivo. Era un poco paradójico tocarla a fines del ’83, quince días antes de las primeras elecciones generales, cuando había manifestaciones de un millón de personas. Pero bueno, ahí está.

  2. Soñar con las estrellas

    Cecilia: voz. Eduardo: voz, guitarra.

    Una canción sobre la soledad. En esa época me atrevía a cantar, con una buena dosis de desafinación. Hay una pifiada grande por el medio, pero no es eso lo que más me preocupa, sino esto:

    —Usás demasiado las palabras “sueño”, “soñar” —me dijo un amigo de ese entonces luego del recital. Me complicó la vida. Creo que hasta hoy todavía trato de evitar esas palabras, o tal vez sólo sueñe con evitarlas.

  3. Final de acto

    Cecilia: voz. Eduardo: guitarra, voz.

    Una canción de despedida. El objeto de esa despedida sólo se descubre en la última línea de la letra, así que no lo voy a adelantar.

    A diferencia de la mayoría de las canciones que tocamos ese día, es una composición rara, lejos de la forma estrofa-estribillo, estrofa-estribillo. Así hacía las cosas en los setenta, antes de sentar cabeza.

  4. Los espejos

    Cecilia: voz, guitarra. Eduardo: flauta dulce.

    Se puede decir que es una canción de amor. En el medio incluye una danza medieval anónima, muy conocida, Trotto.

  5. Sol de abril

    Cecilia: voz. Eduardo: flauta dulce. Sergio Moldavsky: guitarra.

    Cecilia se mata de la risa durante buena parte de la canción. Lito Vitale juega con la cámara de eco de la flauta. Sergio toca con una precisión fantástica. Es una canción feliz, llena de alegría, que no sé de dónde salió.

  6. Tu imaginación no pide perdón

    Cecilia: voz, metalofón. Eduardo: guitarra. Sergio Moldavsky: guitarra (armónicos).

    Esto ya es reiterativo, lo sé. Puse esta canción hace unos días, en la versión del cassette “Juegos imposibles”. Y esta misma versión ya estuvo aquí, el año pasado. La repito para dejarla en contexto.

  7. El vuelo a medianoche

    Cecilia: percusión. Eduardo: flauta dulce. Sergio Moldavsky: guitarra.

    Un tema instrumental de “Juegos imposibles” (ver el cassette completo en un post de la semana pasada).

    Después de “El vuelo a medianoche” Sergio nos dejó solos otra vez, y tocamos la canción “A partir de un encuentro” (que también está en “Juegos imposibles”). Pero justo ahí se terminó el lado 1 del cassette, y hasta que Lito lo dio vuelta la canción quedó muy cortada. Por eso no la incluyo.

  8. Vivir, morirse o esperar

    Cecilia: voz, percusión. Eduardo: voz, guitarra.

    La última canción del recital, sin contar el bis. Y mi favorita, junto con “Tu imaginación”. Para contar la complicada historia que la produjo debería inaugurar otro blog, y, posiblemente, otra vida.

  9. Algunos cambios

    Cecilia: voz, percusión. Eduardo: voz, guitarra.

    El bis. Una canción ecologista, o algo así.

Aquí termina. Me da pena no tener mejores grabaciones con Cecilia, y haber perdido buena parte del repertorio, que incluyó varias canciones compuestas por ella. Mientras tocábamos juntos creíamos que algún día empezaríamos a actuar con regularidad, y por eso me pareció más importante grabar en un estudio mi trabajo instrumental, que no tenía chances de hacerse público de otra manera. Ahora es ese trabajo el que puedo seguir escuchando, y el otro se cayó del mundo.

La noche de los muertos vivos

La película La noche de los muertos vivos (Night of the living dead) pasó al dominio público. Se puede bajar del Internet Archive.

Fotograma de La noche de los muertos vivos

(Y también se puede capturar imágenes, publicarlas, y en general jugar con el material a pleno disfrute.)

Juegos imposibles

En enero de 1983 grabé mi primer cassette de música, Juegos imposibles. Fue en el estudio Tubal de Villa Adelina, con Lito Vitale como técnico de grabación y mezcla. Compuse todos los temas y toqué todos los instrumentos (con alguna excepción que voy a aclarar más abajo).

Aquí está la tapa que diseñó Pablo Pérez, desplegada (hacer click para verla grande y legible):

Tapa de Juegos imposibles

En total son 43 minutos de música.

Nota del 2 de marzo de 2018: Subí todo en videos a YouTube. Acá está la playlist completa:

Lado 1

Lado 1 del cassette

  1. El inventor de cuentos

    La melodía viene de “Leu chansonet ‘e vil”, de Guiraut de Bornehl (Francia, siglo XII), que estaba en un disco que ahora no encuentro por ninguna parte. Hay guitarra (cuerdas de nylon, como en todo el resto del cassette), tres flautas dulces y una pandereta.

    Lito Vitale dijo que no se había imaginado que yo iba a grabar música medieval. Pensó que hacía una especie de folk a lo León Gieco, supongo que por mi aspecto de aquella época. En realidad, no grabé música medieval: hay fuertes influencias de esa época, pero sólo en algunos temas. Otros apuntan en direcciones bastante diferentes.

  2. La muralla de entrecasa

    Una especie de milonga abolerada, con un toque árabe por ahí. Hay cuatro guitarras.

    Tras pasarme del rock sinfónico a Neil Young y disfrutar de un período medieval y renacentista, me dieron ganas de jugar con los géneros, disfrutar de las armonías más tontas y dejar de hacerme problemas. Me imaginé que en el resultado se iba a notar una intención más o menos irónica, pero creo que no, que salió serio y directo.

  3. La fiesta en el patio

    Esto viene de las reuniones de Navidad en el patio de la casa de mis padres, con tíos y, particularmente, mis abuelos gallegos. Fue mi intento de hacer música más o menos gallega, usando flautas dulces, una melódica y unas castañuelas con mango. Tras grabar este tema se lo quise mostrar a mi abuela, que por entonces tenía 83 años, sin decirle que lo había hecho yo. Su comentario fue imborrable: “¡Qué muiñiera tan fea!”

  4. A partir de un encuentro

    La primera canción del cassette. La canta Cecilia Gauna, amiga de muchos años con quien formamos un dúo musical entre 1977 y 1984. Toqué la guitarra. El título en realidad era “Encuentro”, pero cuando fui a SADAIC a registrar todos los temas me dijeron que ya estaba usado y lo tuve que cambiar (en esa época no podía haber en la Argentina dos temas con el mismo nombre).

    La letra de esta y de las otras dos canciones del cassette está en la tapa (se pueden leer viendo la versión grande). La grabación, con sus defectos y virtudes, salió en directo de la primera y única toma.

  5. Tres detalles

    Otra canción, pero esta vez canté yo mismo. Hay dos guitarras y una flauta.

  6. Un retrato del tiempo

    Charango, bombo legüero y pincullo (o pincuyo, pinkuyo, pinkullo). Pero no es música latinoamericana sino árabe. La pequeña frase musical que se repite viene de una grabación antropológica (de un disco que tampoco encuentro, caramba) hecha en algún lugar desértico. También hay un pandero.

  7. Tu imaginación no pide perdón

    La tercera y última canción del cassette. Otra vez con la voz de Cecilia Gauna. Aquí también metió mano SADAIC. El título original era “Tu imaginación”.

    Además de guitarra y charango hay unas notas del Polimoog que Lito Vitale tenía en el estudio. Me moría por usarlo, y esta fue la oportunidad.

    (Antes publiqué una versión en vivo de esta misma canción. Está acá.)

Lado 2

Lado 2 del cassette

  1. La elección del calendario

    —¿Por qué ponés todas las canciones juntas en el lado 1? —me preguntó Lito Vitale.

    —Porque el lado 2 es una suite —le contesté.

    —Ah.

    Y los dos muy serios. Estaba de moda hacer suites instrumentales, y yo me había mandado una de diez partes. En esta primera parte, guitarra, flautas dulces y pandereta.

  2. Más tarde ese día

    De lo más medieval del cassette. Pandero en primer plano, pandereta, varias flautas dulces y una guitarra.

    Tiene el mismo tempo que el tema anterior, y para aprovechar eso le pedí a Lito que dejara exactamente un compás entre el final de “La elección del calendario” y el principio de “Más tarde ese día”. Lo hizo a mano, cortando y pegando cinta. En esta versión respeté esa pequeña joyita técnica, y se puede disfrutar escuchando ambos temas seguidos, sin hueco entre ellos.

  3. La ley de los espejos

    Para justificar el nombre de “suite”, en esta parte hay una variación del tema de “La elección del calendario”. Y para justificar el título, tiene una estructura simétrica, como en espejo.

    Este y varios otros títulos vienen de textos que escribí para el “Correo de Imaginaria”, la sección que tuve durante años en la revista Expreso Imaginario.

  4. Las naves preparadas

    Una danza de aspecto muy medieval. Toqué la flauta, mientras Cecilia Gauna tocaba un tamborcito africano y cantaba (sin letra).

    El tamborcito africano fue un préstamo de mi amigo Orestes Lattaro, actor. Hace unos veinte años que no lo veo, ni sé nada de él. Todavía tengo el tambor, y la verdad es que sigo plenamente dispuesto a devolvérselo.

  5. El atraso del mar

    Una guitarra y dos flautas que hacen contrapunto.

  6. El espacio de enfrente

    Otra variación del tema inicial. Tres o cuatro guitarras, no me acuerdo, con el ritmo del “Bolero” de Ravel empleado para otros fines. Si lo había usado King Crimson, ¿por qué yo no?

  7. El vuelo a medianoche

    Un tema con variaciones, en flauta dulce. Además hay guitarra y diversos instrumentos de percusión. Creo que fue la música favorita de mi madre durante mucho tiempo.

  8. Los espejismos de utilería

    El título es otro de los que vienen del “Correo de Imaginaria”. Pero también usé la idea de esos “espejismos de utilería” en El fondo del pozo, una novela.

    Guitarras y flautas dulces, con algunas disonancias.

  9. El Perof

    Una especie de danza renacentista. Otra vez toqué la flauta mientras Cecilia Gauna cantaba sin letra. Ella misma hizo el arreglo de su parte.

    “El Perof” se llamaba nuestro dúo. Nunca quise explicar de dónde vino ese nombre, y creo que tampoco lo voy a hacer ahora.

  10. Juegos imposibles

    El comienzo de este tema era parte de una canción, a la que le eliminé la letra porque era horrible. Tiene mucho de música juglaresca. En el final hay un bombo legüero golpeado con las manos, que Lito Vitale, con su gran talento para la mezcla, hizo sonar como los dioses. Además, guitarra, flautas dulces y pandereta.

Y aquí se acaba. Lo voy a decir, tratando de que no me dé vergüenza: veintiún años más tarde me siento orgulloso de este trabajo.

Cuando al fin se decide

Cuando al fin se decide y corre la cortina con un gesto brusco, lo que encuentra detrás es otra cortina.

El insomnio

El insomnio es una manera de hacer que el tiempo se detenga. Lo difícil es que ese logro sirva para algo.

Camina con el agua hasta la cintura

Camina con el agua hasta la cintura, contra la corriente. Mira un punto en el horizonte, donde el último barco se toma un tiempo infinito hasta desaparecer. Suena música de David Byrne.

Detrás está el oeste, y en el oeste una ciudad que crece sin pobladores. Los edificios se hinchan, las calles se ensanchan, la basura se expande.

Por algún motivo, tres palabras del libro que estaba leyendo le vuelven a la cabeza: evolución, devolución, revolución. Durante la lectura le parecía una combinación inteligente.

La vida es una serie de chistes de un cuadro, sin conexión entre sí.

Lo cubren con láminas de acero

Lo cubren con láminas de acero, le adosan extremidades mecánicas, le implantan luces, diales, pantallas, le agregan un motor, le pintan Made in algún lado, lo obligan a cumplir normas industriales, todo para que los demás crean que es una máquina.

Dos vueltas y media a los sesenta canales

Dos vueltas y media a los sesenta canales parece ser el límite de mi resistencia al zapping, cuando el dolor de cabeza se convierte en motivo de depresión, el pulgar de la mano derecha se adormece, la protagonista de un drama llega a tener los mismos ojos que una relatora de noticias, la luz del techo molesta, el reflejo de la tele en un cuadro que cuelga de la pared pasa a ser motivo de interés, me dan ganas de bajar el volumen a cero, recuerdo otros rounds con el zapping y todos se me suman en el hígado, paso un canal más y me digo éste es el último, el último de verdad, el último de los últimos, y entonces me muero.

Nuestro amigo ha dicho

Nuestro amigo ha dicho que vive en el 42 de esta calle, pero a ambos lados los números son impares.

Caminamos del 1 al 73, de un extremo al otro, y nada. Volvemos atrás. Cuando pasamos junto al 17 oímos ruido de vidrios rotos.

Recién entonces se nos ocurre mirar hacia arriba.