Mes: marzo 2020

7 puntos gordos

Mejorando, de una buena vez, el milenario arte del tangram.

por Natalia Méndez y Eduardo Abel Gimenez

Primero, observemos esta bella figura humana:

7puntos2

Si miramos con atención, es posible darnos cuenta de que está compuesta solo por siete puntos gordos. Así es: la percepción humana hace el resto.

Esto mismo es lo que pretende el clásico juego del tangram, con siete piezas de formas arbitrarias y ángulos peligrosos. Quiere la tradición que con esas piezas se puede armar toda clase de figuras, que despiertan en la percepción asociaciones asombrosas.

No es tan así, como descubrirá con rapidez quien se ocupe de googlarlo mínimamente.

Tras extensas investigaciones, hemos llegado a la conclusión de que se obtienen resultados muy superiores con el uso, en cambio, de siete puntos gordos. ¿Quién puede dudar que el punto gordo es una figura mucho más noble que las del tangram? Para quienes sigan escépticos tras la deliciosa figura humana del comienzo, mostramos este árbol:

7puntos1

¡Créase o no, también está formado por siete puntos gordos!

Si algo, de todos modos, podemos reconocerle al tangram, es el desafío de lograr ciertas formas, planteado como acertijo. Utilizaremos esa técnica, entonces, para convocar a les amables lectores a ejercitarse en este nuevo, revolucionario pasatiempo.

1) Empecemos por lo más sencillo. Con estos siete puntos gordos, construir una casa:

7puntos4casa

2) Con estos siete puntos gordos, armar la luna:

7puntos3luna

3) Ahora, la cabeza de un zorrito:

7puntos5zorrito

4) Aumentando el nivel de dificultad, y para ir demostrando la enorme diversidad de formas que permite este nuevo rompecabezas, proponemos armar al Pato Donald:7puntos6PatoDonald

5) Un puercoespín:

7puntos8puercoespin

6) ¿Ven que es fácil? Cualquier figura se puede representar con siete puntos gordos. Por ejemplo, con los siguientes es posible reproducir el sistema circulatorio humano:

7puntos7sistemacirculatorio7) Queda demostrado que con siete puntos gordos se logran imágenes más elaboradas que con el tangram. Subiendo la apuesta, entonces, se trata ahora de armar un partido Boca-River:

7puntos9partidoBocaRiver

8) Para terminar, algo que el tangram, con su historia milenaria, jamás ha alcanzado: representar un cuento completo. Con estos últimos siete puntos, los desafiamos a narrar la historia de “Los tres chanchitos”:7puntos10cuentodelostreschanchitos

Liberamos al mundo nuestros siete puntos gordos, para que inicien su propio recorrido milenario.

Nosotros nos retiramos, a pensar nuestro próximo gran aporte a la humanidad.

 

El día de la marmota

28 El día de la marmota
Cada día, igual al anterior

Cuarentena

26 cinderella
—¿Falta mucho?
Ilustración de Cinderella, de Edward Dalziel y George Dalziel. London, New York, George Routledge and Sons [entre 1865 y 1889]. Fuente.

Al este del sol, al oeste de la luna

25eastofsunwestofmoon
Ilustración de Kay Nielsen del libro East of the sun and west of the moon : old tales from the North, de Peter Christen Asbjørnsen, Jørgen Engebretsen Moe, George Webbe Dasent, Kay Rasmus Nielsen. New York, G.H. Doran [1922?]. Fuente.

Volar

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“Para volar, hay que aprender a tirarse al suelo y errarle”. (Douglas Adams)
Dibujo de Kate Greenaway, grabado en madera de Edmund Evans, Londres-New York, sin fecha. Fuente.

A distancia

21 clase a distancia
Las complicaciones de coordinar una clase virtual.
Grabado de Victor Rose, publicado en Paris a fines del siglo XIX. Fuente.

Vuelos

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—A mí no me vengan con eso de los vuelos cancelados.

(Dibujo de Gordon Browne publicado en 1919. Fuente).

De menor a mayor

Un quark,
un protón,
una molécula de agua,
un virus de varicela dormido en el sistema nervioso,
una célula de tu piel,
un grano de azúcar,
un recorte de uña,
el comprimido que tomo antes de irme a la cama,
el diente que dejó mi hijo hace años bajo la almohada,
tu ojo izquierdo,
el documento de identidad,
la tostada del desayuno,
el frasco de mermelada,
el libro que no terminás de leer,
el teclado de la computadora,
el cajón de las medias en donde también hay pañuelos de cuando se usaban de tela,
mi primer perro,
el tercero,
el segundo,
esta silla,
el pupitre que no me atreví a grabar con mi nombre cuando era chico,
vos,
yo,
el auto de la bocina insistente,
la pared que separa mi dormitorio de la almohada del vecino,
el árbol al que trepaba cada día en mi casa de la infancia,
el consultorio del dentista,
mi casa de la infancia,
el edificio donde vivo,
el edificio donde vivís,
el patio de mi escuela,
la plaza donde aprendí a andar en bicicleta,
el barrio chino,
la montaña que trepé de adolescente,
la que no trepé,
la distancia entre mi casa y la tuya,
el pueblo donde me gustaría vivir,
el lago Verde,
el recorrido de la línea 151,
Fobos,
Tokio,
el paisaje que se ve desde un avión,
la luna Europa de Júpiter,
la luna llena de anoche,
el planeta que me retiene,
las veinte mil leguas del Nautilus,
el sol que se pone tras el edificio de enfrente,
el primer viaje a Marte,
la órbita de Plutón,
la distancia a una estrella que la ciudad me deja ver,
la Vía Láctea que descubriste una noche en una playa,
las galaxias del Grupo Local,
el Supercúmulo Local,
lo que tu luz va a alcanzar,
lo que no.

Decir

Lo que no dije,
lo que mejor no hubiera dicho,
lo que dije a destiempo,
lo que dije a medias,
lo que no recuerdo haber dicho,
lo que me hicieron decir,
lo que dije sin querer,
lo que se me ocurrió tarde que podía haber dicho,
lo que dije mal,
lo que decís que dije,
lo que empecé a decir y paré,
lo que dije por error,
lo que me recuerdan que dije,
lo que dije sin estar seguro,
lo que dije para ocupar el tiempo,
lo que dije en sueños,
lo que dije porque sí,
lo que quise decir y no pude,
lo que dije demasiadas veces,
lo que vos preferís que diga.

La puerta del día

bsh