La hora del payaso

Nuevas tendencias en el mundo de la publicidad

Propaganda. Publicidad clásica, no innovadora, estéril y poco cool. Será reemplazada por las variantes que exponemos a continuación.

Proparranda: Publicidad fiestera.
Propasanda: Publicidad que se pasa de rosca.
Propatanda: Serie de avisos sin solución de continuidad. O sin solución, a secas.
Propuganda: Publicidad de cierto país africano.
Propapaganda: Publicidad católica.
Prepaganda: Publicidad que se paga de antemano, con un abono mensual.
Propamanda: Publicidad autoritaria.
Propabanda: Grupo de músicos que se dedica a los jingles.
Propapanda: Publicidad en la que actúa un animal redondeado, blanco y negro, que come bambú y suele estar en peligro de extinción.
Procaganda: Publicidad escatológica.
Tropaganda: Publicidad bélica.
Propagandadá: Publicidad dadaísta.
Propagansa: Publicidad estúpida.
Propagana: Publicidad en un escenario win-win.
Propagranda: Publicidad de talle XL.
Porpaganda: Publicidad multiplicadora.

Gabriel

Best of Soccer

—Tengo una idea para un sitio en la Web —me dijo Gabriel, mi hijo, que ahora tiene diez años—. Aparecen los nombres de dos jugadores de fútbol, y tenés que elegir cuál te parece mejor. Y con avisos, así ganamos plata.

—Bueno —le contesté, mientras me acordaba de Ning, un servicio que permite hacer cosas así.

Hubo avances y retrocesos, cambios de opinión, y una hora después lo teníamos: Best of Soccer (en inglés porque Ning no ofrece otros idiomas, y traducir toda la aplicación es un problema).

Gabriel ya anotó un montón de jugadores, y promete más.

Querido visitante de La Mágica Web: estás invitado a Best of Soccer y, te guste o no el fútbol, votar por los mejores jugadores.

La última luz

Cajones

Son setecientos treinta cajones. Algunos están con llave. Algunos están en otro edificio. Algunos son imaginarios, o apenas recordados. Seguramente hay cajones vacíos, y cajones tan llenos que no se los puede abrir. Unos cuantos están etiquetados, otros tuvieron etiquetas pero ya no, y me queda un montón de etiquetas en blanco, apiladas en alguno de los cajones sin etiquetar.

El plan es organizar el contenido de los cajones y ponerlo en carpetas, y con esas carpetas llenar estantes. No sé por dónde empezar, si por los cajones más próximos o por los más fáciles, o por los más tentadores, o por los obligatorios. Tal vez vaya a comprar unas carpetas, o unos estantes. Tal vez vaya a medir la pared para los estantes, o pregunte por el precio de las estanterías en el negocio nuevo de la otra cuadra. Tal vez haga unos garabatos en un papel y lo guarde en ese cajón de arriba a la izquierda, el nuevo, el que empecé ayer a la tarde.