En el ancho mundo

Hablar de monstruos en el Teatro Colón

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El miércoles 15 me tocó dar un taller para sesenta chicos en el salón dorado del Teatro Colón. Los gustos hay que dárselos en vida, ¿no?

La foto de arriba es de María Luján Picabea. El marco: la colonia de verano que se hace en el teatro, coordinada por Mariana Cincunegui. El tema: seres fantásticos. Hablé de monstruos, conté partes de mi novela Monstruos por el borde del mundo, y les propuse una manera de crear sus propios monstruos a partir de garabatos (gracias a un ejercicio del libro Making Comics, de la gran Lynda Barry).

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Irresistible: sacarse una selfie, en el salón dorado, antes del taller.

Subrayados

Breve atlas anecdótico de la ciencia, de Juan Manuel Carballeda

12 Breve atlas anecdótico de la ciencia“Nosotros no percibimos temperaturas, sino diferencias de temperaturas. Si uno pone una mano en agua tibia y otra en agua con hielo y, al cabo de un rato, las dos manos en un recipiente con agua a temperatura ambiente, va a ser raro porque la mano que venía del frío va a sentir el agua tibia y la que venía del calor, fría. Algo parecido ocurre cuando una persona está muy cerca de morir congelada: los vasos sanguíneos de las extremidades se dilatan y accede repentinamente más sangre (a 37°C) a una zona del cuerpo que está casi congelada, lo que genera una diferencia de temperatura tremenda que hace sentir un calor extremo. En algunos casos, la persona puede llegar a desvestirse antes de morir congelada”.

(Juan Manuel Carballeda, Breve atlas anecdótico de la ciencia. El Gato y la Caja, Buenos Aires, 2019).

Subrayados

La voz extraña, de Fabián Casas

11 La voz extraña“‘Llegó entonces la estación capital, el verano’, escribió Juan José Saer en un poema que le dedica a una amiga. Siempre recuerdo este verso cuando la canícula empieza a encender la calefacción a full y los aires acondicionados boquean agua hacia las veredas. El verano es la famosa tapa de la revista Gente diciendo, tautológicamente, “Estalló el verano”, con modelos y actores del momento; es el olor del bronceador en la playa y es el mes de enero con Buenos Aires calcinada y semivacía por el éxodo de la gente hacia los destinos turísticos”.

(Fabián Casas, La voz extraña. Edición de Leila Guerriero. Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2014).

Subrayados

Caminan entre nosotros

10 Caminan entre nosotros“Los niños, para ver, se escondían detrás de los sillones, donde padres y madres —a veces tomados de la mano, a veces almohadón mediante— estaban durante una hora firmes frente a la TV. Los hombres enloquecían de deseo cuando aparecía Ámbar en la pantalla; casi siempre cuando terminaba el programa tomaban a sus esposas y les hacían el amor recreando en sus mentes las escenas que había protagonizado la diosa. En un castillo abandonado, una laguna pútrida, un cuarto fantasmal, una catacumba, las esposas llegaban al éxtasis cerrando los ojos, pensando que sus maridos eran en realidad Osvaldo Villazán. La gente mayor miraba sola el programa, tapándose los ojos en los momentos de máximo horror, aplaudiendo infantilmente cuando Villazán lograba expulsar al demonio o conjurar al fantasma. Los abuelos y abuelas después representaban para sus nietos al monstruo de turno, arrancando risas y grititos agudos de las gargantas exaltadas de los niños. Los adolescentes, a escondidas o autorizados por sus padres, miraban las historias fingiendo desinterés, y al día siguiente durante las clases de matemática o francés dibujaban en los márgenes de las hojas de sus cuadernos los escenarios y monstruos que habían excitado su imaginación. A veces creaban nuevos”.

(Caminan entre nosotros. Textos: María Eugenia Alcatena, Florencia Miranda, Lucía Vázquez. Dibujos: Carlos Aon, Joaquín Bourdeu Barassi. Estrella Negra, Buenos Aires, 2019).