Los gases se expandieron hasta ocupar todo el espacio disponible. Los líquidos adoptaron la forma de sus recipientes. Los sólidos, en cambio, conservaron sus formas. En la clase de física, esta vez, todo anduvo de acuerdo con lo esperado.
Loriander Padla atravesó la habitación con tres pasos largos y abrió la ventana para que entraran los cuervos. El ruido de las alas fue un concierto de música étnica. El movimiento, un mar de cenizas levantado por el viento. Ojos, picos, garras: todo afilado.
El espejo giratorio se dio vuelta para enfrentar el espejo de la pared. La mirada de ambos se cruzó y así construyeron un pasillo infinito en el que los cuervos se metieron a buscar su propio reino.
Durante las horas siguientes, las luces se encendieron poco a poco. Alguien se asomó al borde del abismo y volvió para explicarlo a los demás. La nube roja avanzó con más rapidez que las otras, mientras el sol se quedaba en la cima de las torres. Nunca más volvió el invierno.
El irlandés se agazapa tras una roca mientras el castillo pasa al trote. Nada de magia. Nada de hechizos en la luna. El infierno está hecho de colecciones incompletas.
Traemos un vaso de vino al borde del lago. Es de noche. No hay estrellas porque el cielo está de viaje. Si jugamos con fuego podemos terminar borrachos, pero es poco probable que alguien venga a pedir revancha. Queremos correr riesgos.
El caucho apenas resiste. Cae una gota de lluvia, y ya estamos todos enfermos. No quedan cables lo bastante tensos. Empezamos a mirar hacia abajo. Llegados a este punto ya no hay nada que nos detenga.
Los oídos están tapados por una capa de algodón. El árbol, como de costumbre, no hace nada. Apenas hay viento. Tragamos las pastillas más dulces sin sonreír, como si el horizonte se estuviera acercando.
El dolor es rojo.
¿Soy el único con dificultades para entender algunos íconos pequeños?
Hay dos que de verdad me volvieron loco durante un tiempo, hasta que un día “vi” qué eran.
El primero es éste,
, que representa el escritorio (desktop) en Windows 98. Yo veía un pincel con pintura blanca sobre una superficie a medio pintar (los rincones azules son sectores todavía no pintados).
El segundo es éste,
, que pertenece a Mozilla e indica que hay nuevo email. Durante cosa de un mes sólo pude ver una especie de torta medio rota, con una velita.
Mi oculista prefiere no opinar sobre el fenómeno.
Una hiedra, en mi calle. Julio de 2003:

La misma hiedra. Enero de 2004:

Si alguien me dice “un millón quinientos”, ¿qué debo anotar? ¿1.500.000? ¿O 1.000.500?
Esto es una vergüenza. El primer post del año llega recién el día 5, y consiste principalmente en una descripción de sí mismo: empieza con una protesta indefinida, continúa con la descripción propiamente dicha y termina con un cliché sin fundamento. Así no vamos a ninguna parte.









