
—¿A quién más podemos invitar?
—A Irene.
—Esa nunca viene.
—A María.
—Demasiado fría.
—A Teresa.
—Demasiado espesa.
—A Marina.
—Se cree muy fina.
—A Elena.
—Se cree muy buena.
—A Anahí.
—No viene ni ahí.
—A Florencia.
—Me rompe la paciencia.
—A Camila.
—Se quedó sin pila.
—A Sol.
—Toma mucho alcohol.
—A Carola.
—Nunca nos da bola.
—A Aurora.
—Es muy invasora.
—A Consuelo.
—Que nos toma el pelo.
—A Fernanda.
—Mirá con quién anda.
—A Leonor.
—Esa es la peor.
—A Dorothy.
—…
—…
—…
—Er…
—…
—…
—¿En qué estábamos?
—…
—…
—¿Qué dan hoy en Film & Arts?
Día 1
Me levanto de buen humor. Día templado. Desayuno, viaje. Trabajo sin novedades. Regreso. Familia bien. Un poco de tele, y a dormir.
Día 2
Me levanto de buen humor. Día templado. Desayuno, viaje. Trabajo sin novedades. Regreso. Familia bien. Un poco de tele, y a dormir.
Día 3
Me levanto de buen humor. Día fresco. Desayuno, viaje. Trabajo sin novedades. Regreso. Familia bien. Un poco de tele, y a dormir.
Día 4
Me levanto de buen humor. Día fresco. Desayuno, viaje. Trabajo sin novedades. Regreso. Familia bien. Un poco de tele, y a dormir.
Día 5
Me levanto cansado. Día fresco. Desayuno, viaje. Trabajo sin novedades. Regreso. Familia bien. Un poco de tele, y a dormir.
Día 6
Sábado.
Día 7
Domingo.
Día 8
Me levanto cansado. Día fresco. Desayuno, viaje. Faltó el jefe. Regreso. Familia bien. Un poco de tele, y a dormir.
Día 9
Me levanto muy cansado. Día fresco. Desayuno, viaje. Faltó el jefe. Regreso. Familia bien. Un poco de tele, y a dormir.
Día 10
Me levanto muy cansado. Día fresco. Desayuno, caminata por huelga de transporte. Faltó el jefe. Regreso. Familia bien. Un poco de tele, y a dormir.
Día 11
Me levanto muy cansado. Día fresco. Desayuno, caminata por huelga de transporte. Faltó el jefe. Regreso. Familia bien. Corte de luz. A dormir.
Día 12
Me levanto muy cansado. Día fresco. Desayuno, caminata por huelga de transporte. El único en la oficina. Regreso. Familia bien. Corte de luz. A dormir.
Día 13
Sábado.
Día 14
Domingo.
Día 15
Me levanto muy cansado y con dolor de cabeza. Día tormentoso. Desayuno, caminata por huelga de transporte. El único en la oficina. Regreso. Familia con fiebre. Corte de luz. A dormir.
Día 16
Me levanto muy cansado y con dolor de cabeza. Día frío y nublado. Nada que comer. Caminata por huelga de transporte. Imposible entrar al centro. Regreso. Familia en cama. Corte de luz. Poco sueño.
Día 17
Me levanto muy cansado y con dolor de cabeza. Día frío y nublado. Nada que comer. Colaboro en las barricadas. Familia evacuada gracias a vecinos que huyen. Corte de luz. De noche, fuegos.
Día 18
Estoy muy cansado, con dolor de cabeza y los pies muy fríos. Día helado. Nada que comer. Colaboro en las barricadas. Hay pocas explosiones. Corte de luz y de agua. De noche, fuegos.
Día 19
Duermo casi todo el día. Apenas puedo abrir los ojos. Dolor de cabeza y pies muy fríos. Día helado. Nada que comer. Alguien me habla de las barricadas. Sin explosiones. Corte de luz y de agua. De noche, fuegos.
Día 20
Sábado.
Estoy flotando entre mi edificio y el de al lado, a la altura del quinto piso. Salí hace unos momentos, por la ventana del dormitorio. Vivo en el sexto, pero ya perdí unos metros de altura. Es difícil mantenerse en el mismo nivel. Abro los brazos bien anchos, estiro las piernas, levanto la cabeza, pero no hay caso: las pequeñas distracciones, los movimientos involuntarios, hasta un parpadeo me hacen perder centímetro tras centímetro.
Estoy sobre las cocheras. Mi objetivo es llegar a las del fondo, superar el techo de chapas que las cubre y mirar al otro lado de la pared. Quiero saber qué hay en ese sitio donde no llego a ver desde mi ventana.
De manera que allá voy. Me impulso con un movimiento de las manos y un movimiento de los pies. También muevo la cabeza, pero no creo que eso contribuya mucho. Avanzo de a poco, mientras sigo perdiendo altura. No es un auténtico vuelo. La trayectoria que yo quisiera horizontal es más bien una caída lenta en un ángulo de treinta grados. Acelero las manos. Acelero los brazos. Tal vez logre que los treinta grados se conviertan en veintiocho. Pero no es suficiente.
Aterrizo en el techo de las cocheras del fondo. No está tan mal. Aunque no es lo que quería. Me quedo un momento echado boca abajo, respirando con agitación, los ojos cerrados. Ahora podría arrastrarme un poco, pasar la cabeza por encima de la pared y mirar. Pero no lo merezco, con este ruido de gato borracho que hago sobre las chapas, con este cuerpo pesado que ya no puede desafiar al aire.
En cambio, me arrastro hacia el borde de las chapas y me dejo resbalar al piso. Caminando, atravieso las cocheras en dirección contraria a la del vuelo, entro al edificio, tomo el ascensor, vuelvo a casa.
Mañana volveré a intentarlo.
Alguien llegó aquí buscando dibujos para tatuar pájaros.
Me pregunto si los habrá encontrado.
No hay mayor aburrimiento que.
*
Hacía mucho tiempo que trataba de.
*
En realidad.














