[12/2/2003]
Asusta un poco pensar en las cosas sorprendentes de que dependemos para sobrevivir: oxígeno, agua, alimento, en orden creciente de fragilidad. Pero lo más frágil de todo es esa capa delgadísima de civilización que nos recubre.
[12/2/2003]
Asusta un poco pensar en las cosas sorprendentes de que dependemos para sobrevivir: oxígeno, agua, alimento, en orden creciente de fragilidad. Pero lo más frágil de todo es esa capa delgadísima de civilización que nos recubre.
[12/2/2003]
Estoy sentado en una caja de zapatos, dentro de un contenedor de cajas de zapatos. Las paredes de cartón dejan pasar ruidos accidentales, así que hay otra gente en cajas vecinas. Cuando sea de día voy a salir, porque nada lo impide, pero hasta donde sé es igual en todas partes.
[11/2/2003]
Cae un aguacero de los que hay pocos, aquí en este rincón inundable de Belgrano, y a los cinco minutos empiezan a sonar las bocinas. Es una suerte que los automovilistas colaboren de ese modo, porque así el agua se escurre más rápido.
Sigue siendo igual. Llueve, embotellamiento, bocinas. Más bocinas que antes, gracias al desarrollo y el progreso general que vive la humanidad. Lo que me sorprende es que en este tiempo la tecnología no haya creado bocinas mejores, que apuren todavía más el escurrimiento del agua.
[11/2/2003]
Al otro lado de mi ventana las nubes forman cuatro franjas de gris bien distintas. Es un cielo en JPEG.
[11/2/2003]
El martes pasado conté aquí que alguien está usando una foto que hice hace años, con un cubito de hielo que se derrite. Tendrá algo especial esa foto, porque ahora la encontré también en La Biblioteca de Babel. Ya no digo que pidan permiso ni que anoten el nombre del autor (me resigné a las malas costumbres), pero por favor, muchachos, traten al menos de poner el hielito en páginas donde no choque tanto con el diseño.
Esta vez el link anda y la imagen sigue estando ahí. Así que antes de que pase nada, acá va una captura de pantalla tal como se ve hoy (click para ver más grande):
Lo que había contado antes está también en MW+X.
[11/2/2003]
Empecé este weblog hace un año, el 11 de febrero de 2002. Entonces no le daba ni una semana de vida. Ahora, 794 posts más tarde, estoy feliz de haber elegido precisamente esta ola para dejarme llevar.
Y ahora hace un año que empecé con MW+X. Otra ola con la que estoy feliz.
En los comentarios originales aparecen muchos de quienes formaban el primer grupo de “bloggers” que hubo por aquí. Me siento orgulloso de esos nombres, y de haber formado parte de semejante comunidad. Aunque la mayoría de sus blogs ya no existe o no se actualiza (como tampoco se actualiza, desde hace años, la Mágica Web)
La pena es que Blogger esté complicando la continuidad del proyecto. Al importar los posts de la Mágica Web, un proceso que hasta el mes pasado funcionaba muy bien, surgen dos problemas:
[10/2/2003]
Nos quejamos de la falta de tiempo, pero ese no es el problema. El problema es la falta de espacio. Acá estamos a los codazos, luchando por un lugar, por un poco de atención, por la luz que apenas alcanza para iluminar a uno por vez, por la conciencia que se desplaza a velocidades pasmosas sin llegar a detenerse nunca en ninguna parte. Discutimos cada milímetro, negociamos los avances, los retrocesos y hasta los pasos al costado. Tropezamos unos contra otros. Coincidimos en un mismo punto para no coincidir en nada más. Apuntamos en distintas direcciones pero tenemos que aceptar siempre la misma. Y todos dentro de mí.
[10/2/2003]
La foto es de mucho antes, de principios de los ochenta, cuando sacaba fotos en blanco y negro y las revelaba yo mismo en casa. El auto es el Renault 12 modelo 78, azul, de mi padre. El lugar, frente a la casa de Cecilia Gauna, con quien por entonces hacíamos canciones y alguna vez las tocábamos en público. Acá va la imagen escaneada de donde saqué la de arriba. (Click para verla más grande.)
[10/2/2003]
Las luces de la ciudad no dejan ver las estrellas. Un cielo falsamente nublado se nos aparece justo por encima de los edificios más altos como otro techo para cubrir todos los techos, para refejar todas las luces. Como si nunca fuera de noche; pero siempre es de noche.
[9/2/2003]
“Mala suerte” es otra forma de nombrar el aumento de la entropía.
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