Etiqueta: Mágica Web

Luisa

[8/7/2002]

Luisa vive en un nido de águilas con losa radiante. Desde sus ventanas se ve medio Río de la Plata y dos tercios de la zona norte de Buenos Aires. Cuando cumple años e invita, uno puede estar seguro de que va a haber comida riquísima, buenos tintos y demasiado humo de cigarrillo, aunque ella no fuma. Chistes también, contados por alguien que parece haber ensayado toda la semana (¿cómo se hace para recordar y contar ocho o diez chistes al hilo, sin tomar aliento?). Y varias instancias de charla sobre la gente que se fue, la gente que se queda, la gente que vuelve, la gente que va a todas partes y la que no va a ningún lado. Sobre gatos también, como Felipa, que apenas me dedica un rápido paseo sobre mis piernas para ir a parar a otras que le gustan más.

El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. Pero Luisa, desde que la conozco, lo hace con más clase que nadie.

Chimenea inflamable para barco de papel

[7/7/2002]

¿Qué ves? (5)

[7/7/2002]

¿Qué ves? (4)

[7/7/2002]

¿Qué ves? (3)

[7/7/2002]

¿Qué ves? (2)

[7/7/2002]

¿Qué ves?

[7/7/2002]


Regalito

[6//7/2002]

Estuve en una librería, comprando un libro para regalo. Delante de mí había seis personas, también comprando libros para regalo. En esta época sólo se compran libros cuando no hay más remedio, para regalo.

Una mujer buscaba el cassette de Bandana. Por supuesto, lo tenían. Era para regalito.

Pensando en dólares, los libros han mantenido su precio. Nosotros valemos menos.

Máquina de escribir

[6/7/2002]

Hace unos días conté que cuando tenía trece años me compraron mi primera máquina de escribir. Ahora escribe Jorge Varlotta:

También a los 13 yo tuve mi primera máquina, pero no me bastó con pedirla como regalo, sino que tuve que hacer una verdadera campaña, con carteles (que ponían nerviosos a mis padres porque venían alumnos suyos de inglés a casa) y no recuerdo qué otras acciones subversivas. Les parecía un gasto innecesario. Apenas conseguí la máquina me compré un libro para aprender a escribir al tacto. “tu potro torpe”, “puerto europeo” y “quiero pupitre” me deslumbraron porque se escribían con una sola línea de teclas. Y más adelante había sanos consejos, como “No prepares para tu enemigo un horno tan caliente que te abrase a tí mismo”.

[6/7/2012]

El post sobre mi primera máquina de escribir, acá en MW+X.

Anteojos

[6/7/2002]

Andaba con anteojos oscuros para no ver los ojos de los demás.