Vuelos extraordinarios

Sexto

Lo encontró el telescopio Hubble, una mañana de invierno.
Lo de la mañana de invierno fue un agregado del operador que lo descubrió en las fotos.
En el Hubble no hay verano ni invierno.
Tampoco le llaman la atención las cosas que ve.
La atención, o la sorpresa, son humanas.
Además del invierno y el frío, había niebla.
Las calles estaban húmedas.
Al operador humano le faltaba un café y, se dice, varias horas de sueño.
La vida es difícil en todas partes.

Vuelos extraordinarios

Quinto

De entrada creímos que era de papel, un barrilete iluminado quién sabe de dónde.
Después nos dimos cuenta de que era demasiado grande, que una montaña no bastaba para ocultarlo.
Fue y vino a gusto por el cielo durante buena parte de la noche.
Si generó alarmas en el ejército o la fuerza aérea, no nos enteramos; mejor, seguramente.
De vez en cuando caía en picada y se comía un árbol, o una casa.
Quedó claro que no distinguía bien, o no le importaba.
Se fue justo antes del amanecer.