Música de este siglo

Marta Gómez

Marta Gómez abre la boca, canta una frase, y uno se queda maravillado, estrujado, hipnotizado. No hay vuelta atrás. Es el timbre, es el fraseo, es la naturalidad de la síncopa y todo lo técnico que a uno se le ocurra, más la emoción. Ah, Marta, cuánto te queremos.

“Basilio” es una de sus mejores canciones, de uno de sus mejores discos, Musiquita (2009). Va una versión en vivo en Buenos Aires, 2013. (La mandolina está muy bien, pero tendrían que haberle bajado el volumen, ¿no?)

“Este instante” es la primera canción de otro de sus mejores discos, que también se llama Este instante (2015). Hay que escucharla en dos versiones completamente diferentes: primero, Marta Gómez solita, sin escenario, al aire libre, sin efectos y con defectos; reconozco que esta es la versión para fans. Después, la versión en estudio, prolija, arreglada, impecable. “No es simple, no es como respirar este instante”.

(En esta última, ¿no parece al principio que podría empezar a cantar Serrat? ¿No recuerda los arreglos de Miralles?)

También de Este instante, “Tengo el alma herida”. Creo que el bajista es Andres Rotmistrovsky, pero no lo pude confirmar.

Vuelta a Musiquita: “Almita mía”, en vivo en Buenos Aires (2013).

“Una pena”, de Este instante, en vivo en Barcelona (2013):

Ya es mucho, pero dejé para el final mi canción favorita, “Ritualitos” (de Musiquita). No encontré una versión en vivo que me guste más que la que escuché primero, la de estudio, así que va esa. De paso, como es la primera canción del disco, aprovecho para poner el disco entero:

¿Por qué todo de Musiquita y de Este instante? Hay otros discos valiosos, como los anteriores a Musiquita, o El corazón y el sombrero (con poemas de García Lorca), o los que grabó para chicos. La cuestión, y esto no es fácil de poner, es que hay momentos desparejos. Y en particular, el disco nuevo, que acaba de salir (La alegría y el canto, abril de 2018), me parece un retroceso (ay ay ay). Marta Gómez no necesita demostrar nada, nunca más lo va a necesitar; ojalá vuelva a sacar un disco como los mejores, pero de ninguna manera lo podemos exigir, y menos si sus gustos evolucionan hacia otra parte.

Música de este siglo

Tank and the Bangas

Tarriona Ball, alias Tank, es una genia. Punto. Instrucciones: poner a andar el video, esperar un poco, esperar un poco más, ir entrando en materia, dejar que las medias caigan hasta el sótano sin vuelta atrás. Es bueno tener idea de lo que dicen sus letras, y por eso agrego links a donde se pueden leer (yo personalmente no le entiendo todo lo que canta o habla); pero si no, la voz y la actuación alcanzan.

Empecemos con “RollerCoasters”. (La letra está en Genius.com.) Esta versión es más bien solemne, pero la elijo para no asustar. Lo mejor vendrá más abajo. Por favor, no parar el video antes de que termine. (“Riding a rollercoaster is like losing your breath and finding it in your will”; “rollercoasters are for people who have never been in love / They want to know how it feels to just fall”.)

La otra mujer se llama Anjelika Joseph, alias Jelly, y se las trae. Claro que junto a Tank todo es relativo. Sigamos con “Boxes and Squares” (letra). Para impacientes sin remedio: la canción propiamente dicha empieza a los dos minutos.

Sí, Tank es notoriamente gorda y petisa; por eso le dirán Tank. Ni lo disimula, ni le quita. Al contrario: su cuerpo es parte de lo que la hace una gran artista. En todo caso, quienes tratan de disimularlo son los imbéciles que hicieron este video, donde se ocupan de no mostrar de ella más que la cabeza y los hombros. ¡Nos desquitaremos en el próximo video! Esta canción se llama “Quick” (letra). ¡El contrapunto entre Tank y Jelly!

Para redondear las cosas, las mismas tres canciones, ordenadas de otra forma, en Tiny Desk Concerts. Vale la pena, son versiones muy diferentes, el histrionismo trepa a la montaña rusa y Tank tiene otro peinado. No hay un segundo de desperdicio en los casi veinticuatro minutos: ¡este es el mejor video de todos!

Nota: todos estos videos, toditos, son de 2017.

Música de este siglo

Perotá Chingó

Hace años vi este video y me pareció irresistible. Con todas las desprolijidades y un público de tres (más o menos), estas chicas cantaban una canción preciosa con un carisma de aquellos. Tiempo después resultó que esto era la prehistoria de Perotá Chingó, que tenía mucho más para decir.

Son Dolores Aguirre (que usa un alias magnífico, Lola Membrillo, y es la autora de “Ríe chinito”) y Julia Ortiz. Con el tiempo se les sumaron otros músicos. Tienen dos discos que están en YouTube y en Spotify. El primero, de 2013, se llamó como la banda. El segundo es Aguas; salió en 2017. Trae unas cuantas canciones sorprendentes. Vamos con “Meia vuelta”, para agitar un poco:

Para acentuar contrastes, podemos pasar por esta versión en vivo de “Mezcla con aire”, un solo de Lola Membrillo (que compuso la canción para el hijo de Julia Ortiz):

Aguas es un disco para recorrer completo. Está en YouTube, así que va nomás:

Bonus track: versión a capella de El boyero, de Eustaquio Vera y Tránsito Cocomarola.