Fotos de mi infancia

Diciembre, 1961

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De vacaciones en La Falda. Por entonces todavía salía la revista El Pato Donald, todos los martes. Yo estaba desesperado por tenerla, y el martes, en La Falda, la revista no había llegado. Mis padres se la encargaron a un diariero que pasaba cada día por el comedor del hotel. Unos días después, ahí mismo, junto a esta mesa, apareció el diariero con la revista y una frase: “¡Qué revistaza!”. La alegría que me dio. El momento se convirtió en un clásico familiar. Durante un tiempo, mi padre siguió diciendo “¡Qué revistaza!” en distintas ocasiones.

Fotos de mi infancia

Sin fecha (1961)

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Fue la única vez que pintaron una foto mía. Abajo está la versión sin pintar (los tamaños reflejan la proporción que hay entre las respectivas copias). Lo que tengo en las manos es un álbum de figuritas, de cuando eran redondas y las usábamos para jugar en la vereda. De qué me reía, no sé.

 

Fotos de mi infancia

Marzo, 1960

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Mis padres no tenían cámara. Cada tanto, un tío le prestaba una a mi viejo, pero era un acontecimiento más bien excepcional. Por eso, mi madre me llevó a un estudio de fotografía. Yo tenía cinco años y nueve meses. En un sentido importante, la foto no miente: yo ya sabía leer, aunque apenas empezaba la escuela. En otro sentido, es falsa: el libro no era mío, me lo dieron ahí para fingir.

Fotos de mi infancia

Febrero, 1960

4 febrero 1960

Tandil. Con mi madre y mi padre. No tengo hermanos. Ahora me doy cuenta de que ella andaba con un vestido sin mangas y él estaba de mangas cortas. Pero yo, aunque llevaba el pantalón corto obligatorio, tenía un saquito sobre la camisa. Típico de mi madre.