Libros en que participé

Joaquín Torres García. Arte en construcción

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Joaquín Torres García. Arte en construcción, con obras del artista uruguayo. Publicado por Calibroscopio en 2018.

Walter Binder, de Calibroscopio, invitó a cuatro escritores argentinos (Didi Grau, Iris Rivera, Laura Escudero y yo) y cuatro uruguayos (Horacio Cavallo, Germán Machado, Mercedes Calvo y Magdalena Helguera) a elegir una obra de Joaquín Torres García y escribir un cuento relacionado con ella.

Al proyecto se sumó una galería con más obras de Torres García y una cronología de su vida, ambas con textos de Didi Grau. La coordinación de Carolina Calabrese llevó a buen puerto un proyecto complicado, con muchas manos y muchas voces.

Mi cuento se llama “Pueblo”, y se asocia orgulloso a la obra “Pueblo numerario” (1927), que está en el Museo Torres García de Montevideo.

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Libros en que participé

Una mañana de julio

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Una mañana de julio. Memoria ilustrada 2012. Cuentos para No Olvidar. Libro y muestra: curación y producción de Elio Kapszuk y el Foro de Ilustradores; coordinado por Mónica Weiss.

En 2012 el Espacio de Arte AMIA produjo la muestra Memoria Ilustrada 2012, acompañada con este libro. Para hacer todo eso, el Foro de Ilustradores nombró la comisión Memoria Ilustrada 2012, coordinada por Mónica Weiss e integrada por varios miembros del Foro. Los ocho cuentos que aparecen en el libro “fueron escritos, en orden de aparición (…), por Canela, Eduardo Abel Gimenez, Enrique Melantoni, Márgara Averbach, Verónica Sukaczer, Graciela Repún, Paula Bombara y Daniel Burman. E ilustrados por… ¡231 ilustradores!”.

El libro se puede ver entero en Issuu (a veces, esto que sigue es un recuadro donde aparece el libro insertado, y a veces es un link feo; no sé por qué funciona o deja de funcionar a su antojo):

https://e.issuu.com/anonymous-embed.html?u=espaciodearteamia&d=memoriailustrada2012

Mi texto se llama “Tal vez queden tres segundos”:

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Tiene veintiocho ilustraciones, en varias páginas de las que acá se ven dos:

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No escribí el texto especialmente. Lo tenía acá en el blog, donde lo públiqué en 2003. Lo reproduzco otra vez:

Tal vez queden tres segundos

Tal vez queden tres segundos, pero todavía no lo sé. Está nublado. El portero dijo que va a llover. Sin embargo, hace un rato vi un retazo de azul hacia el sur. Puede ser que venga algo de viento y barra las nubes y el calor. Camino junto a la pared, esquivando las baldosas flojas. Unos metros más adelante, dos policías aburridos charlan. La pared es gris, rugosa. Está cubierta de inscripciones, firmas, nombres, un ecosistema de aerosoles que lucha por un fragmento de superficie. Un poco por encima de mi cabeza está la primera hilera de ventanas, todas opacas, altas, vacías. La vereda es angosta. No hay árboles.

Dos segundos. Una chica en uniforme de colegio viene en dirección contraria. Camina rápido, imitando los movimientos de FTV. Los policías vuelven la mirada hacia ella, sin interrumpir la frase que están diciendo. Se oye el ruido del motor, fuerte, agresivo, pero todavía no nos damos cuenta. Llevo las manos en los bolsillos. La derecha rodea la cámara, la izquierda el celular. La campera está pesada, con tanta electrónica en su interior, y eso sin contar los documentos, las llaves, los papeles inútiles.

Un segundo. Ahora es cuando empezamos a sospechar. El motor se impone sobre todo lo demás, acompañado por un aullido de neumáticos. La chica de uniforme mira hacia su derecha, yo miro hacia mi izquierda, los policías se callan. La pared no hace nada. Sigue nublado, la lentitud de los cielos no llega a resultados con la rapidez de los humanos. Alguien grita, fuera de este reducido grupo de personajes en los que he venido pensando. Cada corazón late una vez más.

Cero segundos. El ruido no ha tenido tiempo de llegar cuando la luz nos atraviesa.

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Inventos y otras calamidades

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Inventos y otras calamidades, con cuentos de Laura Escudero, Eduardo Abel Gimenez, Sandra Siemens, Verónica Sukaczer y Franco Vaccarini, recopilados por Verónica Sukaczer. Ilustraciones de Lorena Ivana Oviedo. Elevé Ediciones, Buenos Aires, 2014.

La consigna para los cuentos de este libro era hablar de “inventos que transformaron la vida de los hombres”. Pero conmigo Verónica Sukaczer dio una vuelta de tuerca: me pidió que escribiera sobre un invento de fantasía, inexistente. De esa idea salió “Hoy no hay playa”.

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La última hora del sol

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Colección Ríos, coordinada por José Sainz. Editorial Furiosa, Rosario, 2016.

En 2016, desde Rosario, José Sainz coordinó la colección Ríos, formada por doce libritos acordeón, cada uno con un cuento ilustrado, reunidos en tres cajas. Hay doce escritores y doce ilustradores. De la contratapa: “Como un diario de navegación, la colección Ríos es un conjunto de diversas formas de la experiencia fluvial. Desplegados en cualquier orden, los doce libros componen una obra sin bordes, mutante y polifónica”.

Mi cuento, “El agua”, está en la caja titulada La última hora del sol. Lo ilustró Romina Biassoni.

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El contenido de La última hora del sol.
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El cuento desplegado, de manera que se ve parte del trabajo de Romina Biassoni.
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Infancias

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Infancias. Antología poética. III Festival de Poesía en la Escuela, coordinado por Marisa Negri y Alejandra Correa. Compilador de la antología: Javier Galarza. Publicado por añosluz en 2012.

Este libro reúne poesías de quienes participamos en el tercer Festival de Poesía en la Escuela, la gran creación de Marisa Negri y Alejandra Correa. La lista de autores es notable, así que reproduzco el índice entero:

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Mi poema es “Pasan autos”, que apareció antes acá en mi blog, como texto y también con música.


Pasan autos

Pasa un auto gris,
pasa un auto rojo,
pasa un auto blanco,
pasa otro auto rojo pero más oscuro que el segundo,
pasa otro auto gris pero más claro que el primero,
pasa una camioneta celeste,
pasa un auto medio turquesa
(el color de los azulejos del baño en la casa de mi infancia),
pasa un taxi amarillo y negro,
pasa otro auto gris pero más oscuro que los anteriores,
pasa un auto bordó,
pasa un auto verdoso
(antiguo, de esos que tienen el techo revestido de algún plástico negro),
pasa otro auto gris medio oscuro aunque ya no lo puedo comparar con los de antes,
pasa un auto amarillento
(el color que mi madre suele llamar “marfil”),
pasa el auto violeta que suelo ver cuando vuelvo de llevar a mi hijo a la escuela,
pasa otro auto de un rojo más puro y claro que los anteriores,
pasa otro auto blanco,
pasa un auto negro o tal vez gris muy oscuro,
pasa un colectivo de varios colores entre los que domina el celeste,
pasa un auto gris como tantos otros,
pasa un auto azul recién salido del mar,
pasa otro auto bordó,
pasa otro auto bordó más,
pasa un auto gris claro con un parche más oscuro en el guardabarros delantero izquierdo,
pasa un auto verde,
y en cada auto hay alguien que sigue de largo.

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La ciencia ficción en la Argentina

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La ciencia ficción en la Argentina. Antología crítica. Compilador: Marcial Souto. Publicado por Eudeba en 1985.

Además de las revistas El Péndulo, Minotauro y otras, y de la cantidad de libros que publicó y tradujo, Marcial Souto hizo esta antología para Eudeba, con relatos publicados en los veinte años anteriores.

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Los autores de los cuentos, en la contratapa.

Cada cuento viene acompañado por las respuestas del autor a un cuestionario común, que preparó Marcial, y una foto.

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Mi cuento se titula “Quiramir”. Ya había aparecido en la revista El Péndulo.
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Pin pon

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Pin pon, cuentos que van y vienen, publicado en 2013 por el Taller Azul de Salta, que dirige Silvia Katz.

Lo explica Silvia Katz en la introducción: “Pin pon me aterrizó, como suele acontecer a menudo con las ideas, con nombre y todo. Redondita, saltarina y juguetona. Imposible resistírsele. Así que, ni bien comenzaron las clases, invitamos a escritores amigos del taller a participar de este proyecto, proponiéndole a cada uno crear un cuento junto a un grupo de chicos. Todos aceptaron el desafío y así nos aventuramos por un mar desconocido que nos trajo, no sin peripecias, a este puerto-libro. Ruth Kaufman y Sergio López Suárez desde Colonia y Montevideo, Uruguay; Adela Basch y Eduardo Abel Gimenez desde Buenos Aires, María Teresa Andruetto desde Córdoba, Pablo Henríquez Micheletti desde San Juan y Daniel Sagárnaga desde acá a la vuelta son los creadores que brindaron su talento, su tiempo y, a la distancia, se animaron a jugar de igual a igual con niños, casi siempre destinatarios de sus obras”.

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“El viaje de Crispín”, que escribí junto con Diego Alonso Fort, Lucas Rodríguez Aguilar, Mara Arnedo Vilte, Oliverio Xarau Katz, Diego Lanusse, Martina Ibarra y Nicolás Herrera.

El mecanismo fue así: Silvia me mandó un comienzo de cuento que escribieron los chicos; lo seguí un poco más; luego les tocó a los chicos avanzar, y de este modo hasta el final. Una vez por semana, el cuento daba un paso más.

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Una de las ilustraciones del cuento.

Terminado el texto, mis coautores hicieron las ilustraciones. Silvia diseñó y diagramó el libro con los siete cuentos hechos de esta forma y lo mandó a imprimir. Como dice Walter Binder en la contratapa, sobre Silvia Katz: “Su maestría para coordinar desde hace 25 años esta usina de belleza se manifiesta nuevamente en libro, con un arte y edición que ya son una deliciosa costumbre”.