El año del pin pon

Lo primero que me sorprendió al agarrar el libro fue el peso. Peso para tomo de enciclopedia. Como se ve en la foto, 583 gramos de un libro hermoso.

La siguiente sorpresa (aunque la verdad es que ya estaba preparado) fue con el peso del contenido. Diseño espléndido para que las imágenes brillen, para que nos convenzamos de una buena vez de que los chicos son genios del dibujo.

pin pon. Cuentos que van y vienen es el libro de 2013 del Taller Azul de Salta, que dirige Silvia Katz. Cada año Silvia hace un libro diferente. Esta vez la idea fue crear textos a partir de un ida y vuelta entre los chicos de su taller y varios autores adultos. Los adultos fuimos siete: Ruth Kaufman, Adela Basch, Sergio López Suárez, María Teresa Andruetto, Pablo Henriquez Micheletti, Daniel Sagarnaga y yo. Los chicos fueron muchos: 62, según el listado que aparece en las primeras páginas, repartidos en siete grupos, uno por escritor adulto.

Mecanismo: los chicos, el día del taller, escribían un pin. Por ejemplo, así empieza el texto en el que participe, titulado “El viaje de Crispín”:

pin: En el año mil seiscientos y chirolas nació en España un niño llamado Crispín, en una familia de clase alta. Cuando abrió los ojos por primera vez, uno era azul y el otro color café. Sus padres se asustaron porque pensaron que era una señal de mala suerte. Al poco tiempo se dieron cuenta que Crispín era mudo. Él escuchaba, entendía y estaba siempre muy atento a lo que decían, pero no podía hablar. Y en ese tiempo, no había cura para ese problema. Pronto aprendió a comunicarse a través de dibujos. Siempre estaba dibujando, y empapelaba su cuarto con creaciones tan raras y fuera de lo común que tenía que esconderlas cuando venían sus padres. Ellos le habían prohibido dibujar porque no entendían las cosas que hacía, creían que su imaginación estaba muy adelantada. Y para ellos, todo lo nuevo era malo. Crsipín se cansó de eso y un día se fue de su casa.

Entonces yo respondía con mi pon:

pon: Detrás quedaron los dibujos, en un espacio secreto que aparecía al retirar una piedra del muro. A Crispín le hubiera gustado llevárselos, pero sabía que solo podía cargar con lo más necesario: pan para pocos días, unas monedas que había ido sacando del tesoro familair, y más que nada la Piedra. Había encontrado la Piedra de pequeño, en lo más espeso de la vegetación que había junto al río, y desde entonces la llevaba siempre consigo. Por alguna razón, ya al principio supo que no debía mostrarla, y solo la sacaba de noche, en la oscuridad de su cuarto, oculto bajo las mantas. La Piedra, al apretarla un poco, brillaba. Y en el brillo aparecían cosas. Al día siguiente, Crispín trataba de dibujar lo que había visto, para no olvidarlo, pero era imposible dibujar todo, tan imposible como entenderlo. Sí, algunas cosas Crispín creía entender, pero no podía estar seguro. Lo único seguro era que nada de eso existía fuera de la Piedra, que la Piedra le mostraba elementos de otro mundo, otro tiempo. Otra realidad. Una madrugada, entonces, con la Piedra envuelta en un paño dorado, y todo escondido en un amplio bolsillo del pantalón, Crispín se alejó por el camino que llevaba a las montañas.

Y así durante muchas semanas. “El viaje de Crispín” tiene siete pin y siete pon. Los demás, cantidades semejantes.

Terminados los textos, se pusieron a dibujar. Terminados los dibujos, Silvia diseñó el libro. Y ahí se van notando las diferentes edades: empiezan con 5, 6 o 7 años quienes escribieron con Ruth Kaufman, los más chicos; terminan con 12 o 13 quienes escribieron conmigo, los más grandes; Para cada grupo, para cada texto, el libro muestra una atmósfera diferente, lograda a través de los dibujos mismos y de su empleo en la página, pero también a través de la elección de los fondos y la diagramación misma.

En el blog del Taller Azul se puede ver un montón de fotos de los chicos, de la presentación del libro, de cómo trabajaron… Vale la pena seguir el recorrido allá.

Fue un punto alto de 2013 colaborar en este libro. Le estoy muy agradecido a Silvia Katz. Esperemos que el 2014 venga acompañado por cosas así de lindas.

Alea Jacta est

  [youtube https://www.youtube.com/watch?v=qKxU9Ch2aws]

Marzo de 1991. Hicimos este corto policial de forma casera, en una noche, para divertirnos, en la casa de Alicia y Jorge (Colonia del Sacramento, Uruguay). Jorge (más conocido como Mario Levrero) es el asesino. Juan Ignacio Fernández Hoppe (por entonces un chico de 10 años), la víctima. Elvio Gandolfo, el detective. Mi tarea fue llevar la cámara y, luego, hacer la edición.

En esta versión, tras el corto agregué una toma de cuatro minutos en la que se ve a Jorge escribiendo los créditos que usaríamos. Debe ser el único video que existe de Mario Levrero frente a su máquina de escribir.

Hasta ayer, por veintidós años, este video fue un secreto. Lo vimos quienes participamos en él, y unos pocos amigos cercanos. El lunes pasado (28 de octubre) se “estrenó”, en unas Jornadas sobre Mario Levrero organizadas por la Universidad de Tres de Febrero. En ese momento avisé que el paso siguiente eran YouTube y Facebook, y al otro día lo publiqué. No dije nada del blog, claro, pero acá también tenía que estar.

En tren de Montreal a Nueva York (video, 1992)

En invierno, la vida de Montreal está hecha de nieve. Algo se siente en este video, aunque el frío quedó allá.

A principios de febrero de 1992 viajé en tren de Montreal a Nueva York, con la cámara Sony 8mm que tenía desde el año anterior. Desde la partida, a la mañana, hasta que se hizo de noche en el camino, grabé dos horas. Hay zonas urbanas, pero más campos nevados y bosques. Sobre todo bosques hermosos y oscuros, que según el momento pasan de a poco o con velocidad interestelar.

Acá va una edición de esas dos horas, reducidas a treinta y tres minutos. No es fácil verlo todo, me imagino, a menos que uno se deje hipnotizar por el movimiento. Me doy cuenta: video analógico, cámara en mano, no son indicadores de calidad. Así que apuesto por lo extraterrestre (no siempre, hay momentos humanos).

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=k3HLN-jZgMY]

Mientras subía el video a YouTube me di cuenta de que ya no estamos en 1992. Quiero decir: en aquella época era difícil conseguir información; los datos estaban fijos en un lugar y uno tenía que moverse para ir a buscarlos. Y además se escondían.

Ahora puedo buscar en Google y dejar que el resultado me abrume. Resumiendo, en media hora me enteré de lo que no supe sobre ese tren durante todos estos años.

Y más videos en YouTube:
Este parte de Montreal, como el mío. Grabado en otoño de 2012, se notan enseguida las dos diferencias: de estación y de época. (También se nota que la cámara está apoyada en un trípode, y el trípode en el piso del tren: cuando el tren va rápido la imagen vibra mucho; en mi video la imagen se mueve un montón, pero de otra manera.)
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=Vr3Bpz3wR2o]

Y este parte de Nueva York, así que muestra lo que yo no vi porque era de noche. Pero es invierno.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=NxWCQvywEvw]

Hay más en YouTube. Y ni que hablar de lo que aparece buscando en Google Images. En comparación, siento que hace veinte años, sin Internet ni celulares, la vida estaba hecha de siglo diecinueve.

Poeplas

“La presente antología de poesía para niños de autores argentinos, realizada por Valeria Cervero, reúne a algunos ‘históricos’ de la literatura infantil y juvenil y a nuevos o atípicos cultores del género. La compilación incluye textos de Iris Rivera, Ruth Kaufman, María Cristina Ramos, Nelvy Bustamante, César Bandin Ron, Laura Wittner, Didi Grau, Eduardo Abel Gimenez, Luciana Mellado y Roberta Iannamico; con ilustraciones de Marisa Eylenstein, Julieta Laztra, Daniel Roldan, Mariel Fariña, Alejandra Ferrada, Nuria Bolzán y Romina Santos. El libro digital fue presentado en la 23ª Feria del Libro Infantil de Buenos Aires (2013) para su lectura online, en el stand de Bibliotecas de la ciudad.”

(Se puede descargar gratis en formato ePub.)

Esta es mi poesía incluida en el ebook:

Frío

Hace mucho frío.
Tanto frío que los autos no arrancan,
las vacas no mugen,
el corazón no late.
Tanto, que hay una nube
colgada en el mismo sitio
desde hace horas.
Hace frío adentro de la letra O.
Hace frío en la sartén
donde se fríen lentamente
unos copos de nieve.
Están congeladas las puntas del número 1,
aunque eso es algo que pasa con frecuencia.
En medio de la cama apareció
un cartel de prohibido entrar.
El café recién servido
levantó vuelo y emigró al norte,
donde dicen que es verano.

Pero es tanto, tanto el frío que
la mecedora no se mece,
la música suena más lenta,
los ojos miran un punto donde no hay nada.
En el tallo de la planta
esas no son hormigas
sino esculturas de hielo.
El aliento se hace vapor,
el vapor agujas,
las agujas giran sobre sí mismas
buscando algo que pinchar.

Las líneas de sombra de la reja del balcón
están quietas en el ángulo de hace un rato,
por más que el sol siguió de largo.

En la calle la gente se enrosca y pliega
hasta refugiarse en su propio ombligo.
Los edificios de enfrente han encogido,
de manera que entre ellos queda un pasadizo.
El aire está espeso.

El lápiz llega a un centímetro del papel
y ahí se le acaban las fuerzas.

Difícil

Escribir es tan difícil como uno quiere que sea.

(Quiero decir: escribir es todo lo difícil que uno quiere que sea. ¿Serán equivalentes las dos formulaciones? Si lo son, ¿cuál es mejor? ¿Y si no lo son?)

La vida en Tumblr

Ayer escribí acá que YouTube se expande como un gas. A su manera, Tumblr tambien tiende a ocupar todo el espacio disponible. Pero es un espacio de otra clase, imprevisto, imprevisible. La tendencia a que en Tumblr los blogs sean temáticos está creando una nueva clase de contenido, o mejor dicho de “agregación” de contenido, con posts que siguen criterios cada día más impensados, cómicos, delirantes, o todo a la vez. La velocidad de expansión de este gas impresiona: hace un año o algo así, hablar de esto era traer una novedad; ahora todo el mundo los sigue en Facebook.

Los últimos dos tumblelogs que vi:

Here’s that bad advice you were hoping for: “Telling advice column letter writers what they actually wanted to hear”.

Screenshots of dispair: Se explica solito.

La vida en YouTube

Con el tiempo, como un gas, YouTube va llenando todo el espacio disponible. Lo digo en buen y mal sentido. En bueno porque aparecen cosas valiosas, que me alegro de poder ver. En malo, porque contribuye a que no deje de hacer pavadas en la compu.

Por el lado bueno, comparto algunos videos que vi en los últimos días.

Video alucinado y “glitchy” sobre música electrónica alucinada y “glitchy” (vía kottke.org):

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=2jTg-q6Drt0]

Una canción de Andrew Bird, reciente, que no conocía (me la pasó mi hijo Gabriel):

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=3yzNN3Zukl8]

Guía para resolver el último nivel (difícil) del más reciente jueguito en Flash que me atrapó (la guía empieza con otros niveles, que ya había resuelto solo):

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=2-IkgHTgOTw]

Reencuentro, tras un cuarto de siglo sin escucharla, con una canción de Robin Williamson (ok, esto es audio con una imagen fija, no video; para video, más abajo va una versión en vivo, incompleta, por un Robin treinta años más viejo):

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=f8y7fxO2c-E]

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=6rIiz6k208w]

Y este muestreo es así nomás, espontáneo, de memoria, porque se me acaba de ocurrir, y cubre un par de días. Si hubiera tomado notas, pasado más tiempo acumulando, permitido que YouTube recordara qué vi, la lista de buenos momentos sería más grande y variada.

Cualquier hoja

Números

Retomo el proyecto MW+X, donde vuelvo a postear el contenido de la Mágica Web diez años más tarde. Pronto veo que la cantidad de visitas que recibe ese blog va en aumento. ¡Felicidad! En vez de tres o cuatro, o ninguna, Blogger muestra esto:

Bien, pienso. Aunque no reciba comentarios, al otro lado de los cables hay gente que viene a mirar. Sé que muchas visitas vienen de búsquedas en Google, que la mayoría de esos visitantes se va sin haber encontrado lo que quería, y así. Pero igual es lindo pensar que hay vida después de todo.

Entonces hago click en ese link de arriba a la derecha, “Más estadísticas”. Para qué.

¿El tráfico viene de los Estados Unidos? ¿De Rusia? ¿India? ¿Y qué serán esos tres sitios que aparecen como principales fuentes? (Estos datos son de la última semana.)

Voy a ver esos sitios. El primero y el tercero son cosas raras, medio truchas, que por diseño se delatan como lo mismo con distinto nombre. La idea es que uno pone un dominio, hace click, y esos sitios entregan estadísticas y un “valor de mercado” del dominio. En fin.

El del medio, current.com, es un sitio de noticias. Parece legítimo. Ahora bien, al hacer click en el link que da Blogger surge esto (en esta imagen y las que siguen, click para verlas en tamaño original):

Pido más fuentes de tráfico y Blogger tiene mucho que decir. Para la semana:

Para el mes:

¡El vampiro lo domina todo!

Pero no fue siempre así. Cuando me fijo en la historia del blog desde el inicio (el 11 de febrero de 2012) el resultado se parece a lo normal:

Es el goteo mínimo de siempre, caído de Facebook y las distintas versiones de Google, muy por encima de la batería de rarezas sospechosas que sigue.

Ok, entonces. Algo así como una persona por día viene de Facebook. Dos personas por día, de buscar algo en Google (para, seguramente, no encontrarlo en MW+X). Así estamos. Esto no significa que seguir adelante pierda sentido: vale que lo haga porque sí, por mí, por la gente cercana, por la persona que esporádicamente llega y se queda. No voy a abandonar.

Pero qué bien haría Blogger en cambiar la manera en que presenta los números. O yo en dejar de mirarlos.

20130428

Un minuto y cuarenta segundos de música nueva, hecha en el último rato. El player de archive.org tarda un poco en aparecer, y no se ve en Google Reader (y probablemente tampoco en otros lectores de feeds).