El lunes pasado estuve en el Instituto Sáenz, de Lomas de Zamora, donde más de sesenta chicos, con sus maestras, leyeron mi libro Mis días con el dragón. Me recibieron muy bien, me hicieron muchas preguntas, me dieron dos carpetas con sus dibujos del dragón, me invitaron con café y masitas. Una fiesta.
Pero hubo algo más, inesperado. Una familia, por propia iniciativa, hizo esta maqueta. Y no solo eso: me la regalaron.










