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Cuentos para niños

Tanta discusión sobre qué es un cuento para niños y qué no es un cuento para niños. Y de pronto vengo a descubrir una definición maravillosa, simple, clara, y que por sobre todo patea la pelota para el otro lado de la cancha:

“Un cuento para niños es aquel que está acompañado por una ilustración para niños.”

¿Qué tal?

P.D.: Algunos comentarios que aparecieron en otro post me hacen pensar que tal vez convenga recordar a los amigos visitantes que disfruto mucho del humor, el cinismo, el sarcasmo, la sátira, la parodia, y otras anomalías del pensamiento y la comunicación entre humanos. Uno o más de esos factores deberían ser aplicados a lo que escribí más arriba (y a ese otro post) antes de empezar una discusión sobre sus méritos. Todo esto dicho con la mayor seriedad, claro.

Biblioteca Imaginaria

Ahora que lo sacamos del horno, ya puedo anunciar el nuevo emprendimiento:

Logo de la Biblioteca ImaginariaLa Biblioteca Imaginaria reúne textos de literatura para chicos, presentados en forma digital e ilustrados por calificados dibujantes. Cada semana se incorporan varios textos nuevos, organizados según dos criterios:

  • Por nivel de experiencia en la lectura: primeros lectores, lectores intermedios y lectores expertos.
  • Por género: cuentos, poesías, leyendas, poesías tradicionales, etc.

Cada texto se puede leer y reproducir (gratuitamente) en dos formatos:

  • PDF: para imprimir con buena calidad y nitidez.
  • HTML: para ver en pantalla.

Como información adicional para lectores y mediadores de la lectura (padres, docentes, bibliotecarios) los textos están acompañados por las biografías de autores e ilustradores, que pueden leerse haciendo un click sobre el nombre correspondiente.

Novedad importante: al pie de cada texto hay un espacio para escribir comentarios, opiniones y sugerencias.

Los responsables de la Biblioteca son Eduardo Abel Gimenez (codirector de Imaginaria y responsable de TamTam) y Graciela Pérez Aguilar (autora de Guía de Letras).

Ombligo

Me miro el ombligo. Es perfecto, redondo, con altos, bajos, curvas. Embriaga, hipnotiza. Lo toco con la punta del dedo índice: cede apenas. Mido la profundidad, el ancho, el alto. Recorro los bordes, aprieto un poco aquí y allá. Parece más blando a los lados, más duro por arriba y por abajo. Puedo pasar horas así, días. Cautiva, mi ombligo. Quisiera mostrárselo ahora mismo a mi familia, a mis amigos más queridos, para compartir con ellos esta maravilla. Y a mis conocidos, y a los amigos de mis conocidos, y a los conocidos de todos ellos también. Una experiencia única. Y quisiera poder proyectar mi ombligo al universo, para que en África, en la China, vean asomarse mi ombligo en lugar del sol y entiendan el origen y destino de todas las cosas, su razón de ser.

Catástrofe

Catástrofe, calamidad: casas caídas, camiones calcinados, cables carcomidos. Cabezas calvas calculan causas, calladas. Casi caos.

Grandes misterios de la vida

El hombre que está antes que yo en la ferretería pide:

—Medio kilo de clavos de una pulgada. Medio kilo de clavos de dos pulgadas. Y veinte clavos de tres pulgadas y media.

El ferretero se va detrás de una mampara a preparar el pedido. Como si nada, ignorante del modo en que me complica la vida, sin saber que quizás nadie logre jamás despejar el enigma de mi cabeza, el cliente agrega:

—Es que estamos arreglando una heladera.

El sitio de Luis Pescetti

Hace pocos días inauguramos el nuevo sitio de Luis Pescetti. Es un weblog, con material nuevo todos los días. El desarrollo fue de Lucas Worcel. Mi rol es el de “editor”, en el sentido inglés de la palabra. Están todos invitados.

La Pera Grosera y el Pez Soez

Un día la Pera Grosera y el Pez Soez caminaban juntos por el bosque.

—M… —dijo el Pez Soez.

—P… —dijo la Pera Grosera.

Es que eran tan amigos y se conocían tanto que sólo necesitaban decir las iniciales de las palabras, y así se entendían.

—C… —dijo luego el Pez Soez.

—P… —dijo la Pera Grosera, pero se refería a una p… que no era la anterior.

—C… —dijo el Pez Soez, pensando, claro está, en una c… diferente.

—C… —dijo la Pera Grosera, que sin duda pensaba en algo distinto de las dos c… anteriores.

—L… —dijo el Pez Soez.

La Pera Grosera se detuvo en mitad de un paso.

—¿L…? —preguntó.

—L… —insistió el Pez Soez.

La Pera Grosera se quedó pensando, y luego agregó:

—Q…

El Pez Soez estuvo a punto de ahogarse de la sorpresa.

—¿Q…? ¿Q…?

—Q… —insistió la Pera Grosera.

Por unos momentos anduvieron en silencio, hasta que el Pez Soez agregó:

—Z…

—R… —dijo la Pera Grosera.

—K… —dijo el Pez Soez.

—N… —dijo la Pera Grosera.

—B… —dijo el Pez Soez.

—X… —dijo la Pera Grosera.

—S…

—H…

—W…

Fue el triste fin de una bella amistad.

La Pelota Pavota y el Globo Bobo

Había una vez dos amigos, la Pelota Pavota y el Globo Bobo. Un día, la Pelota Pavota dijo:

—¿Sabés qué, Globo Bobo?

—¿Qué, Pelota Pavota? —contestó el Globo Bobo.

—Quiero tener una arista —dijo la Pelota Pavota.

—¿Una qué? —preguntó el Globo Bobo.

—Una arista —respondió la Pelota Pavota—. Soy tan redondita, tan suave, que nadie me respeta. Necesito algo en punta, algo que lastime, para que los demás me respeten.

El Globo Bobo se quedó mudo con el discurso de la Pelota Pavota. La Pelota Pavota también, porque era lo más largo que había dicho en su vida.

La cuestión es que los dos se pusieron enseguida a buscar cómo hacerle una arista a la Pelota Pavota. Lo probaron todo, aunque es difícil decir lo que hicieron porque fueron cosas del mundo de los Globos y las Pelotas, que nosotros los Humanos muchas veces no comprendemos. Además, no se me ocurre nada.

Pasaron las horas, y estaban a punto de rendirse cuando de pronto, zas, un costado de la Pelota Pavota se pinchó. Entusiasmado por lo que parecía el comienzo de una arista, el Globo Bobo empezó a tirar y soplar y empujar, hasta que la Pelota Pavota quedó hecha toda aristas en el piso.

Lleno de terror por lo que había provocado, el Globo Bobo partió gritando hacia el horizonte.

Desde entonces, a la Pelota Pavota todos la conocen como la Pelota Rota. Y al Globo Bobo… Bueno, el Globo Bobo ahora es Ultra Globoman, el Asesino Demente.

Personajes del barrio (14)

Foto por Eduardo Abel Gimenez
Calle Conesa.

Personajes del barrio (trece)

Foto por Eduardo Abel Gimenez
Avenida Crámer.