Etiqueta: MW+X

Egoísta

[11/7/2003]

¿Leíste alguna mochila interesante últimamente?

[11/7/2003]

(Descubierta al paso en la esquina de Juramento y Crámer.)

Levántate y anda

[11/7/2003]

Tres de las cosas que odio

[10/7/2003]

  1. Las canillas que tras lanzar un chorro saludable van languideciendo de a poco, hasta escupir un hilito de algo parecido a baba que jamás va a alcanzar para mantener el calefón encendido. Tengo una así en el baño. No era así cuando nos mudamos. No sé a quién reclamar por la estafa.
  2. El fierrito que está en el alféizar de la ventana del dormitorio, que impide a la persiana bajar normalmente. Para que cierre del todo tengo que bajarla casi hasta el final, abrir la ventana (con el frío que hace), y mientras con la mano izquierda empujo la persiana hacia afuera, maniobrar con la derecha en la cinta hasta que todo se oscurezca como corresponde.
  3. Haber olvidado la tercera. Eran tres, estoy seguro. Las tenía bien claras en la cabeza, porque las experimenté hace un rato. Así que ahora la tercera es mi memoria, estos agujeros que aparecen repentinamente y que dejan un gusto a remedio vencido.

Bar

[9/7/2003]

Segisberto y Gustaquio

[9/7/2003]

Segisberto y Gustaquio llevan una vida plena de satisfacciones. Cada uno dedica su tiempo a molestar al otro, y la mayoría de las veces obtiene éxitos resonantes. Con lo cual ambos son más felices que si se ignoraran mutuamente.

¿Te comerías una cucaracha por un millón de dólares?

[8/7/2003]

¿Te comerías una cucaracha por un millón de dólares?

Desde chico estoy fascinado por esa pregunta. Vuelve y vuelve, periódicamente, como si de veras tuviera que tomar la decisión. Y cada vez me resulta más difícil responder, como si las barreras culturales que condicionan mi mente se hicieran más fuertes con el tiempo. (Aunque también es cierto que un millón de dólares, hoy, no es lo mismo que cuando yo era chico.)

Sueño

[8/7/2003]

Me pregunto si mi peor enemigo también soñará que tomamos el té juntos mientras charlamos de literatura.

Cocodrilos

[7/7/2003]

Y ahora llegan cuatro cocodrilos gigantes que atacan a dentelladas las columnas del templo. Tras el altar, la gran escultura del dios de la lechuga tiembla y se libera del polvo acumulado durante siglos. El ojo del dios se enciende y lanza un rayo verde lechuga que se mezcla con el verde cocodrilo y convierte a las cuatro bestias en esmeraldas vivientes. Un mercader que pasa por ahí ordena a sus esclavos que roben las esmeraldas y las lleven al buque. Más tarde, en alta mar, fuera del alcance del dios de la lechuga, los cocodrilos volverán a atacar.

Mientras tanto, mejor me voy a dormir.

Mundo en rodajas

[7/7/2003]