
Este monumento a José Hernández está en la esquina de Vidal y, bueno, José Hernández. (Según cómo se mire, también podría resultar la esquina de Vidal y Elcano, que termina ahí, o empieza ahí, o algo.)
Al pie, en el suelo, pusieron esta placa:

Da la impresión de que hasta la paloma se pregunta por qué pusieron el mapa al revés:

Pero claro, las palomas no son inteligentes. Cómo se le iba a ocurrir que del otro lado está al derecho:

De este lado hay otra placa, más chica, que no entró en la foto. La paloma, por su parte, se fue a contarle chismes a una amiga, allá a la izquierda.
























El viernes 23 participé en la mesa “(Auto) biografías apócrifas”, parte de la edición 2018 del Filbita, con Laura Ávila, Félix Bruzzone, Raúl Guridi, Ana Méndez y Cristian Palacios, más María Luján Picabea como moderadora. La consigna era leer un texto que llevara entre cinco y ocho minutos y respondiera al título de la mesa. Lo que sigue es el texto que leí.
