Luchadores del espacio

Luchadores del espacio, de Laetitia Hungtingsworth, una novela que no existeJones enfundó la pistola láser y miró a su alrededor. Los alienígenas, esta vez, no pudieron devolverle la mirada. Yacían revueltos entre las piedras de la costa, vencidos por la puntería de Jones y la miopía que les generaba la atmósfera terrestre.

El triunfo tenía un sabor amargo. Jones volvió la vista a sus pies, donde estaba el cuerpo del piloto Cooper.

—Adiós, amigo —dijo con voz quebrada.

Del equipo de Jones solo quedaba Yip, el perro. Los navegantes, los científicos, los otros soldados, todos habían muerto durante las sucesivas incursiones de los alienígenas. Jones era el último sobreviviente de la expedición a la isla.

El descubrimiento de la miopía alienígena era un gran avance, el punto débil del enemigo que podía salvar a la humanidad. Pero había llegado tarde. Con el navío destruido y la radio rota, Jones no tenía manera de hacer saber la noticia al resto del mundo.

Debía encontrar el modo de salir de este sitio.

A sus espaldas, Yip empezó a ladrar. Jones llevó la mano a la pistola láser y dio media vuelta. Lo que vio lo llenó de terror, y a la vez le dio la esperanza que hasta ese momento no tenía.

(Así empieza Luchadores del espacio, de Laetitia Hungtingsworth, una novela que no existe. Fuente de la imagen: Wikimedia.)

Mundo de robots

Mundo de robots, de Delwin Mongelluzzo, una novela que no existeShepard alzó la maleta y empezó a andar hacia la nave espacial que lo esperaba. A un lado, dos robots guardianes lo observaban impasibles. Al otro, la pared de vidrio se interponía entre él y una ciudad en la que solo quedaban seres de metal.

Los robots habían tomado el gobierno de Wallis End, el planeta de Shepard, y habían ido deportando a los humanos. Shepard y unos pocos más, distribuidos en distintos puntos del planeta, eran los últimos. Y debían irse de inmediato.

Mientras avanzaba hacia la nave espacial, Shepard repasó sus opciones. Podía acatar la orden sin resistencia, como había hecho la mayoría. Podía negarse y pretender volver a su casa, para que los robots lo mataran a sangre fría. Podía atacar a los robots guardianes, con la esperanza de al menos dañarlos antes de caer vencido ante su fuerza superior.
Nada le pareció satisfactorio.

De pronto hubo una explosión al otro lado de la pared de vidrio, que saltó hecha pedazos. Shepard trató de protegerse la cara, mientras sentía los fragmentos que le atravesaban la piel. Los robots guardianes, indemnes, atravesaron lo que quedaba de la pared para investigar qué ocurría.

Shepard no perdió un segundo. Abandonó la maleta y salió corriendo en busca de un escondite.

(Así empieza Mundo de robots, de Delwin Mongelluzzo, una novela que no existe. Fuente de la imagen: Wikimedia.)

Parte de ¿qué?

En la foto se ve parte de un objeto no tan común como en otras épocas. ¿Cuál? (La solución, en los comentarios.)

7

Parte de ¿qué?

En la foto se ve parte de un objeto común. ¿Cuál? (La solución, en los comentarios.)

6.jpg

Parte de ¿qué?

En la foto se ve parte de un objeto común. ¿Cuál? (La solución, en los comentarios.)

5

Parte de ¿qué?

En la foto se ve parte de un objeto común. ¿Cuál? (La solución, en los comentarios.)

IMG_6311

Parte de ¿qué?

En la foto se ve parte de un objeto común. ¿Cuál? (La solución, en los comentarios.)

3

Parte de ¿qué?

En la foto se ve parte de un objeto común. ¿Cuál? (La solución, en los comentarios.)

2

Parte de ¿qué?

En la foto se ve parte de un objeto común. ¿Cuál? (La solución, en los comentarios.)

1

Marta Gómez

Marta Gómez abre la boca, canta una frase, y uno se queda maravillado, estrujado, hipnotizado. No hay vuelta atrás. Es el timbre, es el fraseo, es la naturalidad de la síncopa y todo lo técnico que a uno se le ocurra, más la emoción. Ah, Marta, cuánto te queremos.

“Basilio” es una de sus mejores canciones, de uno de sus mejores discos, Musiquita (2009). Va una versión en vivo en Buenos Aires, 2013. (La mandolina está muy bien, pero tendrían que haberle bajado el volumen, ¿no?)

Continue reading “Marta Gómez” →